Opinión

EL CUAJO DEL CONTRALOR

Por César Alfredo Vignolo
Periodista

La Primera Fiscalía Anticorrupción abrió investigación de oficio al contralor Edgar Alarcón por el presunto pago irregular de una liquidación a una extrabajadora de la Contraloría General de la República.

La suertuda beneficiaria fue Marcela Emilia Mejía Franco, quien trabajó en el área de Tesorería y fue cesada en el año 2010, y recibió de liquidación la modesta suma de S/ 127.000, además un abono de S/ 100.000 por concepto de pago de viáticos.

Lo increíble es que dicha trabajadora percibía al mes la suma de S/ 3,350. Al respecto, el contralor Edgar Alarcón dijo alegremente “que hubo un error de cálculo en la auditoría hecha por este caso”. Primero no es auditoría, es liquidación a cargo de la oficina de Recursos Humanos.

Alarcón también está acusado de pedir a un auditor de la Contraloría que retire una denuncia contra él por las sospechosas compras de vehículos que efectuó durante los últimos años.

Entre los años 2013 al 2015, Alarcon y sus hijos compraron más de 90 vehículos, entre autos y camionetas, marca Audi, BMW y Jeep para operaciones de compr-aventa.

Según la denuncia del auditor, entre el 2013 y el 2015, cuando era vicecontralor de la República, Edgar Alarcón adquirió nueve autos por un total de US$ 182.550.

El contralor creyéndonos ingenuos ha tenido la ligereza de señalar que su patrimonio ha seguido siendo el mismo, como ha indicado en sus declaraciones juradas, porque el dinero por la compraventa de autos “es irrisorio” y “fácilmente” se podía consumir en “gastos corrientes”.

Semejante absurdo es una versión inverosímil de dicho funcionario público.

El Congreso de la República al amparo del Artículo 82 de la Constitución Política puede removerlo por falta grave, las evidencias son más que elocuentes.

La Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, en su artículo 33 “prohíbe cualquier actividad lucrativa” del vicecontralor.
Desde el oficialismo y otras bancadas exigen la renuncia Alarcón por quedar cuestionada su probidad para dirigir una institución clave para la fiscalización de los fondos del Estado.

El contralor general de la República no sólo debe de serlo, sino también parecerlo.

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3 thoughts on “EL CUAJO DEL CONTRALOR”

  1. Señores/as realmente es indignante lo que hizo. Y debe de asumirlo, o sea las bodegas que ganan sol a sol que no paguen porque eso es miserias. No señores con el ejemplo demuestras los valores. Con que moral dice no renunció. Se le acabo el CHOLLO señor contralor.

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