Opinión

EL LUGAR DE LA MEMORIA, EL MONSTRUO DE ARMENDARIZ Y LA PAPELUCHERIA ABIMAELISTA

Por José Calderón
Periodista

Mi amigo Hugo Gómez, artista de verdad, me mandó un mensaje de madrugada ante unas opiniones inmediatas y sin cálculo que vertí acerca de la papeluchería o “arte” pro abimaelista que va como Puta Vida en el Point de la Memoria, o templo comunista, robusteciendo a ese binomio tan reciente como evidente llamado Sendero Luminoso-SUTEP.

Y pensé importante hacer una expedición in situ con el grupo de MANIFIESTO a ese tal Lugar de la Memoria, como le acusan, con el resultado de esta reflexión acerca de la igualdad de la justicia para los hombres, y por lo tanto de la injusta condena a muerte del Monstruo de Armendáriz.

También me vino con candor la triste sed de fama de una argolla de artistas que merecen propaganda como exponentes de “arte” abimaelista, a lo mejor antesala a serigrafías futuras para esos musulmanes asesinos que atropellaron mortalmente a tantos en Barcelona y que planearon atentar contra la obra de Gaudí.

Lo primero que me asombra es que antes llegar al Lugar me topé con un parque sin nombre en plena avenida. Había un monumento en el medio, pero se habían robado el busco y la placa. Un parque fantasma.

Eso si ya era extraño y auténtico.

Sede del “Lugar de la Memoria” en Miraflores

¿Será cosa de los artistas? me pregunté. Quizás sí, pero no de esos artistas estatales.

Yo creo que ese acto de robar el busto y placa fue artístico en sentido minimalista, cosa ajena a la Asociación de Artistas Inmorales del Perú que hemos ignorado hace mucho tiempo pero se tratan de una argolla que arrancó con la Mutal* esa QEPD y otros más.

¿Acaso esa argolla de artistas estatales no vive hace tiempo del dinero que otros robaron al estado? ¿De traficantes de armas? ¿De la izquierda que defendió a asesinos?

Nos encontramos con “Chiquito” de MANIFIESTO en la entrada del Lugar.

La ausencia de señales visibles en la avenida del Ejército no facilita acceder al tal Lugar de la Memoria.

Pero fuera de esto, la obra es un buen ejemplo de uso apropiado del espacio. Está clavado como estaca entre los terrosos acantilados de Miraflores.

Es una gran estructura en verdad que merece un elogio a la ingeniería de contención de las miles de toneladas de material aluviónico que se ostenta, dicho sea de paso, un ejemplo que debía repetirse en toda la Costa Verde ya que la caída de piedras es a veces mortal. La contención es escalonada y con malla negras, de alto grado, instalada a manera de andenes.

Entrando por la avenida del Ejército -no usamos la otra entrada desde la costanera- prácticamente nos metemos al farallón. Bajamos como hacha hacia la playa. es un camino estrecho y rectilíneo, a nuestro entender bastante empinado. Todo es concreto.

Se siente algo especial, una sensación de encierro algo tétrico. Pero si esa es la idea la encuentro apropiada, dada cierta belleza y respeto a la muerte.

El camino va encajonado por unos 100 metros cuesta abajo, una vereda atrapada entre el farallón de casi veinte metros de piedra y tierra y la elevada estructura del museo.

Esta mantiene su color natural, muy atinado por entonar con el grisáceo cielo de Lima y el azul plomizo del océano de fondo. La amplitud del paisaje llama a la tristeza, a la reflexión y a la grandeza.

Muy recomendable en caso de un no de la chica a quien amas.

El autor de esta crónica en la exposición “Resistencia Visual 1992 “

Además es grato encontrar un museo tan limpio sobre lo que fue un basurero, que era el lugar de horneadas de miles de “pasteleros” ahora muertos o espantados.

Pero más aún, el Lugar de la Memoria está en el área de influencia de una de las grandes leyendas urbanas, la del Monstruo de Armendáriz que, según decían los diarios de los años 50, era un pederasta que luego de ultrajar sexualmente a muchos niños los asesinaba, hecho más tarde desmentido por los expertos, pero finalmente usado por algún gobierno como cortina de humo.

¡Pobre monstruo de Armendáriz! Pensé. Al parecer era inocente, pero como se sabe, murió en la silla eléctrica** y nadie le hizo justicia. Menos un lugar de la Memoria fuera de los No sé quién y No sé Cuantos acusados de montesinistas.

Salvador del Solar, a quien Perú lo conoce más calato que como ministro, debe ya hacer justicia con el Monstruo de Armendáriz que no tuvo las consideraciones de los asesinos de Sendero Luminoso y del MRTA.

El Monstruo de Armendáriz se habría inscrito en el PC o Patria Roja, y sería a lo mejor el Javier Heraud de Armendáriz y no el Monstruo que tenemos en la memoria. Los caviares siempre saben hacer héroes a los asesinos. O tal vez por ser inocente no lo reivindicaron. Quién sabe.

El llamado “Monstruo de Armendáriz”

Por qué no sugerir a Diego García-Sayán que ponga en el Museo de la Memoria al Monstruo de Armendáriz. ¿Es que su memoria no vale nada para mostrar la injusticia de la justicia peruana sobre los no partidarizados?

Y hablando de los García Sayanes. ¿Cómo iban a recuperar la memoria del Monstruo si no daba dinero? Calculo unos US $ 10 millones de dólares ha costado toda ese Lugar de la Memoria.

Al llegar me encuentro con un gracioso letrero azul. Veo incrustados los créditos de sus gestores. En primera fila, Diego García-Sayán, Sofía Macher, conocidos por sus guantes de seda con los terroristas calificados y odio a los militares.

Me encontré al paso con una chica de Barcelona. Se acerca obsequiosa de sonrisas. Es amable. Le pregunto, ¿Qué dirías si a los asesinos de la Rambla les comenzamos a llamar guerrilleros y a los ataques de ISIS conflicto armado interno? Pues eso hacía el diario El País del grupo Prisa, le informo, y el corresponsal de la agencia EFE en Perú, Víctor Robles, fue despedido por negarse a llamar “guerrilleros” a los asesinos terroristas.

Fuera de eso no me molesta para nada el estatuto de Cataluña bromeé.

Y allí sonrió mas. Era catalana pues.

La chica estaba entusiasmada y boquiabierta, pues reflexionaba lejos de casa acerca de lo que era el terrorismo, de este abrir los ojos a una realidad inesperada que convocó el ataque de la Rambla.

Pero no es tan inesperada le advertí. Le informé que los terroristas de Sendero Luminoso eran el ISIS de España. Pero a estos denominaban guerrilleros.

Y los nombres de quienes así les llamaban allí estaban, justo en la entrada del Lugar de la Memoria.

Pensé en cuánto daño han hecho estos rojos al Perú y viendo la papeluchería de esos artistas abimaelistas encontré que usaron el formato de la serigrafía para panfletear y, quien sabe, empapelar Lima con subliminales avisos pro Sendero Luminoso.

“Papeluchería de artistas abimaelistas”

No dudo que el Movadef los podría usar de bandera y que los maestros en paro una vez que terminen de fregar los llevarán a clases para contaminar a los niños. ¿Me equivoco?

Pensé, por otro lado, en hacer propaganda a estos pobres exponentes de un supuesto arte preñado de odio, pues esos ventrílocuos de almas empozadas en la aqueróntica infamia, son solo unos cuantos bobalicones que dudo haberlos visto cuando yo caminaba entre los muertos como periodista que cubría las atrocidades de Sendero Luminoso o el MRTA.

Sigo viajando por muchos lados de Perú y repito, nunca me topé con un solo artista de estos.

Me imagino que lo suyo no fue ni es el lado tosco de la vida, aunque sí sospecho que sí gastar el dinero del Estado en panfletear y jaranear mostrando a sus jefes las muecas de indignado o preferir los jamones de Madrid, el buen vino en Paris, antes que el cafezaso de Inkawasi o a Palmapampa donde, ya que tanto les importa el Perú profundo, podrían visitar y quizás saber que existe allí un mundo real donde la gente se agita con las cumbias de Los Puntos del Amor o con huayno electrónico, que ya existe y es interesante.

Pero ver ese cliché de artistas rojetes, amanuenses del comunismo, me hizo pensar en la autocensura u consigna al no encontrar en toda esta muestra la palabra TERRORISTA. ¿La prohibieron? Pero, eso sí, por todos lados la palabra DICTADURA, obviamente aludiendo a Fujimori.

Es una exposición abimaelista visitada por profesores que dan clases a alumnos que aprenden lo que ven. El peligro no solo está en los maestros estatales. También en los privados.

La exposición ha insuflado el ego de pobres artistas que finalmente besan la mano, y quien sabe sin saber, a Abimael Guzmán, las Maritzas Garrido Lecca de los tiempos actuales, poniendo en claro ni siquiera su escala de valores sino el aburrimiento intelectual que deben estar soportando para obviar una interpretación de estos nuevos tiempos en los cuales los fondos son otros.

Si parecen novias heridas lamiendo las heridas de un amor que ya pasó.

Artistas obsoletos, lloriqueando ante un gobierno que fue el perro que soltamos los que sí quisimos darle su merecido a Sendero Luminoso, entre los cuales no estaban Álvarez Rodrich o el payaso Carlín, a quienes vi merodeando el lugar ese.

Finalmente, artistas que no merecen estas líneas, a lo mejor, producto de la mala programación en la televisión, o de cierto remordimiento a no decir nada al ver mi amado océano desde los acantilados donde injustamente atribuyeron crímenes nunca cometidos al aún mal nombrado Monstruo de Armendáriz.

* Lika Mutal, ciudadana holandesa, creadora de la escultura “El ojo que llora” que incluía entre las “víctimas” del terrorismo a cabecillas de Sendero Luminoso

** Jorge Villanueva Torres, apodado por la prensa como el “Monstruo de Armendáriz”, fue condenado a muerte por la justicia el 12 de diciembre de 1957. No murió en la silla eléctrica sino fusilado por guardias de la entonces Penitenciaría Central

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