Opinión

EL CUADRO DE MOHME

Por José Calderón
Periodista

Aquellos ojos del aquel cuadro me miraban. Hice muchos intentos por esquivarlos e impedir que me sigan en aquella liturgia pagana de acercarme a la Sala Mohme, donde estaba colgado el cuadro, para preguntar una y otra vez a los conferencistas muchas veces cosas sin importancia. Lo único que me obsesionaba era ese cuadro. Esos ojos de un hombre santo a quien sentía como un diablo.

Luego venía la paliza del día siguiente que en solitario propinábamos en nuestra notas a los entonces héroes de la democracia, a esos humalas, a esos toledos, a esas benítez, embutidos en miradas de yo no fui en trajes caros que francamente no les caía a su moral barata.

Pero el hombre del cuadro no parecía molesto, sino irónico, tenía algo de la “Mona Lisa”, porque justamente en esa Sala Mohme muchos cronistas parlamentarios imitaban a la Gioconda de Da Vinci para no preguntar a esos toledistas y humalistas lo desagradable, no solo a ellos, sino al heredero del cuadro, el tal Chicho, un hombre sabio, angelical e incontenible luchador por la democracia a quien nunca le importó ni el poder ni el dinero, y quien acaba de ser molido por el director de radio Exitosa al recordarle que Montesinos dijo que era un “topo” entre los opositores que hacía una oposición secretamente coordinada con el oficialismo.

Columnista recuerda en esta columna a Gustavo Mohme, héroe de los rojos

Y si hay una sala en el Parlamento en honor a Francisco Bolognesi, donde pasaron tantos como el príncipe Alberto de Mónaco -antes de saberse que tuvo una hija con una samba africana- o donde el Premio Nobel de Física, el ruso Zhorés Alferov, me dijo no tener culpa de la fibra óptica ni del internet. ¿Por qué íbamos a pensar que esa sala de conferencias, Mohme tenga menos rango pues seguramente como estos héroes? Seguro perdió la vida por la Patria, no sé si en una batalla, aunque nos parece que fue en las exclusivas playas del sur, en Totoritas, lejos de Agua Dulce o Conchán, donde es un placer el goce de ver a tanta geometría femenina, que no me sorprendería encontrar en pareo a Marisa Glave secándose el pelo frente al mar.

Llegadas las 10 de la noche, sobre todo los viernes, cuando el viento frío podría hacerte un adoquín en los Pasos Perdidos, a veces aquella sala estaba abierta. Limpiaban los restos que dejaban los muchos impresentables que solían pulularla para vomitar mentiras. Pero al entrar me calentaba aquella mirada, aquel cuadro hoy destinado al olvido de Gustavo Mohme, el periodista de los pobres cuyo diario seguramente nunca fue la ratonera de los velasquistas golpistas cuando aquel año 1980 volvió la democracia.

No. No mintamos. Porque si puso un diario fue justo cuando comenzó el terrorismo, y si fueron a Uchuraccay era porque lo despreciaban seguramente, y eso de la portada avisando al MRTA que hacían un túnel para rescatar a los rehenes de la residencia del embajador japonés fue culpa del editor y no del hombre del cuadro.

Vergonzosa portada rememorada en este artículo

Hace años no voy más a esa sala, pero me entero que ayer fue su día final. Dejó de existir. Sacaron la plaquita, la llevaron al depósito junto con las PC de los 90, solita, pedacito de caquita y sin vida. ¿Se resfriará? Me pregunto. ¿Hará Atchissss? Pobre plaquita.

Me pregunto qué harán con ese cuadro. ¿Alguien se encargará de conservarlo como aquel pintor que luego de vender sus obras las compró a cien veces más su precio por ser insoportable su vida? (Mark Rotcko, me parece) ¿Algún artista a quien demos su autoría reclamará aquel cuadro de Gustavo Mohme para acuñarlo entre sus incunables? Ya sé. Podrían llevarlo al templo abimaelista. Al luminoso Lugar de la Memoria (LUM) junto a la papeluchería de esos indignados.

¡Pero por favor! No permitamos que ese cuadro de aquella figura termine en algún basurero del barrio chino, y que acaso algún marido en falta lo recoja y derrame su tufo amoniacal para llegar a casa como un ¡mira lo que se compré! a quien sabe le espere en una pocilga.

Y es que tenemos que hacer algo, el desconsuelo de Marisa Glave, apologeta de Susana Villarán, hoy de de Gustavo Mohme, ella no puede estar triste.

Tan linda. Dijo con su acento del sur este de Lima, aquella siempre será la Sala Mohme. Y soltó su cocodrilo. Y si siempre será porqué será, al punto que ya no está.

Lloriqueo de Marisa Glave fue objeto de parodias en redes sociales

Como tampoco Leonor La Rosa, la tullida a la cual el diario La República usó de símbolo siendo una total mentira las torturas que dizque sufrió, como tampoco el noble Heriberto Benítez, caserito del pasquín, defensor del borrachín prófugo de Cabana, como tampoco el recuerdo de que este fuera el director del folleto más grande y sobón de Velasco, del MRTA, y que es el mismo que en nombre de los pobres aplaude esas leyes para que las AFP liberen parte de los fondos de los pensionistas y al día siguiente, a la mierda con la lucha social, sugiera como tema de portada que los desesperados puedan con esa platita -para la jubilación- pagar la cuota inicial de su depa, lo cual para nada tiene que ver con que él y su familia sean parte del gran negocio de la construcción.

Que termine la calumnia, y que se detengan las acusaciones a su reemplazo genético, Chicho, nos parece, a quien sindican como montesinista, porque solamente pecó de hablar con el “Doc”, quien sabe mil veces, por asuntos de la Patria, claro, porque ¿quién va a poder acusar a este hombre de saber algo del negocio de armas, y que todititos los datos de compras de acero y policarbonato, derribos de aviones a propósito -como ese MIG 29- favorecerrían a algún traficante? ¿Y nadie ha acusado a Shavit o a Salomón, su socio, que se metió a transparencia por homonimia? ¿Qué trabajaban para tirarse a generales y oficiales contrarios a sus intereses? Mentiraaaaa. ¿Y por qué tanta información de armas tenían sus mozos, perdón, periodistas?

P-o-r-q-u-e-i-n-v-e-n-t-a-r-o-n-e-l-p-e-r-i-o-d-i-s-m-o-d-e-i-n-v-e-s-t-g-a-c-i-o-n y nunca trabajaron para intereses.

¿Me pregunto si el odio a los militares no nacería de lo mal que se portaron en otros temas extra democráticos?

La Sala Mohme ya no existe. Un dolor en el corazón me viene, pero nada comparable a los espasmos en el píloro que deben estar aquejando al dueño de El Popular, donde salen las calatas.

No, mi espada y florete contra aquel depravado que intente condenar a ser más lastrado por la injusticia y la lucha por la democracia ya que nunca habría hecho nada por dinero.

Por años creía que fue el director fundados de aquel diario. Pero lo extraño es que yo trabajé para el director fundador de La República.

El director original de La República, algo que ha olvidado “Chicho”

Y ocurre que no se llamó en realidad Gustavo Mohme, sino Guillermo Thorndike, como me lo recordó Manuel Cadenas esta tarde, solamente que al gringo no se le evoca como un estreñido y falso defensor de la democracia, ni como esos columnistas que maltrataban a sus esposas, sino como un hombre lleno de pecados, salpimentados de una genialidad pura, lo cual quiere decir que para estos siempre habrá un lugar en el corazón que ya no tiene en aquella sala ese cuadro barato.

Viva la Sala de los Héroes Defensores de la Democracia. Viva la libertad. Y apresúrense en colocar las fotos de los héroes que nos libraron de esos asesinos que tanto eco tenían en tantas páginas de infamia.

Artículos relacionados

4 thoughts on “EL CUADRO DE MOHME”

  1. esta noticia es intrascendente pa el PERUANO comun y corriente!!
    solamente es celebrado por el FUJIMORISTA que desde hace tiempo le tiene una jurada a los dueños de la REPUBLICA!!
    para mi esta placa en el congreso con el nombre de GUSTAVO MOHME LLONA me parecia una ridiculez.. porque simplemente este señor no se lo merecia.. el CONGRESO hizo bien en sacar esa placa!!

  2. Lamentablemente es un poco extenso el comentario pero con buen sentido común tan venido a menos en este tiempo, digno de encuadrar y colgar al costado del ahora sala de los Heroes de la Democracia, para recordar la historia a los que la ignoran x no vivirlas o x CONVENIENCIA.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Close