MÁS PERIODISTAS Y ECONOMISTAS CUESTIONADOS POR PEGAR A MUJERES

Reporteros, camarógrafos y hasta columnistas se han sumado a la ola de economistas denunciados por violentar a diferentes mujeres. Ahora el tema no solo queda en golpes o jaloneos, sino en un intento de violación, y un escarnio público contra una congresista por el solo hecho de ser atractiva.

Como si no bastara la puesta al descubierto de Juan Mendoza, colega de los tristemente famosos Pablo Secada –sentenciado por agredir a una dama- y Dennis Falvy –desenmascarado en un audio donde amenazaba de muerte a su entonces pareja- varios hombres de prensa enfrentan cargos por cometer este tipo de delitos.

El “club” de los economistas vinculados a la violencia

“Me arrojó al suelo e intentaba besarme y me decía que “esas cosas, eran normales” entre camarógrafo y reportera, que nadie tenía porqué enterarse. Fueron los momentos más horribles de mi vida, jamás me sentí tan sola como aquel día, tan vulnerable, tan sucia”, denunció la periodista Lourdes Castillo, de Panamericana Televisión.

La profesional se refería a un tal “C.L.”, quien la acompañó hace pocos años en una comisión a Arequipa por el caso Ciro Castillo. Allí, aprovechó que estaban en el mismo hotel e intentó ultrajarla sexualmente, pero como ella hacía ruido, no consumó su crimen y la soltó.

Degenerado sexual sigue laborando en medios de comunicación

“Se paró del suelo y me dijo que no pasaba nada, que nada había pasado, decidí callar por miedo, el maldito miedo que no me dejó llorar, ni gritar, ni pedir auxilio. Regresamos a Lima y gracias a dos buenos amigos le dije a mi jefe lo que había ocurrido, nos encararon (sí, frente a frente, víctima y agresor, mi calvario no había terminado y la humillación tampoco) y el muy cínico mintió, llorando dijo que yo había inventado todo, que quería arruinarlo, que era mala”, agrega la comunicadora.

Muchos periodistas conocían la reputación del lascivo sujeto, y eso ayudó a que se tuviera más cuidado con Castillo y otras mujeres. Sin embargo, el degenerado sexual sigue laborando en medios de comunicación –según algunos, en Latina-, y cualquiera que trabaje cerca de él podría ser víctima de sus bajos instintos.

Reportera de América TV había callado ante maltratos

Otro caso de violencia contra las mujeres fue denunciado hace poco por Lourdes Páucar –reportera de América TV- hace unos días, respecto a Joel Quezada, colega suyo en la televisora trujillana Sol TV.

Por vergüenza y miedo yo callé x meses humillación y golpes y oculté mis moretones. Al fin lo denuncié #NiUnaMenos”, sostuvo la joven, acusando a Quezada de jalonearla y arrojarla al suelo en reiteradas ocasiones, cuando ella le exigía que no esté con otras mujeres.

Según se supo, el presunto agresor tiene una orden preventiva de no acercarse a menos de 300 metros de Paúcar, por lo cual su centro laboral lo ha destinado a comisiones lejos de ella, mientras dura la investigación fiscal.

Fujimorista García enredándose en sus explicaciones

En medio de esto, la congresista Maritza García intentó explicar que no había justificado la violencia cuando habló de “agresor sano”, en una conferencia de prensa. Si bien respondió algunas preguntas, lo que quedó bien claro es que no tiene nivel para expresarse públicamente.

Finalmente, Martha Meier recordó los constantes insultos que el periodista Rafo León –quien hasta hace poco ostentaba un cargo en el Ministerio de Cultura– lanza contra personajes de oposición, especialmente a la fujimorista Cecilia Chacón.

Columnista suele usar personaje para descalificar a mujeres

“La Chacóncha, chola,con su pelambrera indómita y salvaje oliendo a champú de telo”, escribió el sujeto, por medio de su personaje Lorena Tudela Loveday, el cual ha sido criticado anteriormente por haber sido grosero con Keiko Fujimori.

En fin, parece que el periodismo no solo se tiene que purgar de gente como Augusto Álvarez Rodrich –exfuncionario de confianza del fujimontesinismo, quien luego recibió dinero de Odebrecht y hace poco despidió a periodistas que no querían mezclar noticias con avisos pagados- sino también de quienes atacan cobardemente a personas con menos fuerza física que ellos.

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