Opinión

KENJI APLICÓ “JIU-JITSU POLÍTICO” CON ÉXITO

Por Luis Miguel Llanos, experto en Seguridad y empresario

El jiu-jitsu es un arte marcial milenario que consiste en usar la fuerza de tu oponente a tu favor. Eso es lo que ha hecho Kenji Fujimori, a quien le reconozco su mérito, de usar el “anti” promovido por sectores antiperuanos durante 15 años para liberar a su padre.

“Uso la fuerza del odio de estos a mi favor, y poder así sacar a mi papá”, es el pensamiento que explica todo.

Los “antis” no se preocuparon en hacer escuela política, sino en lucrar simplemente del antifujimorismo y del antiaprismo.

El “anti” se basa en un supuesto afán revanchista, una emoción violenta. Es pura neurociencia, como expliqué en una columna hace meses. Keiko Fujimori y Alan García enfrentan un “anti” orquestado más de una década, que le dio espacio a Toledo y a Humala para cometer sus actos de corrupción, tal como quiere hacer este gobierno.

Eso fue fomentado por autoridades de la PUCP y muchas ONG financiadas por el extranjero, mientras los asesores de Fuerza Popular no usaban una estrategia racional para enfrentarlo, sino más bien lo promovían con sus actitudes.

Soy albertista, por eso no cierro filas ni con Keiko ni con Kenji.

Conozco a los 2 personalmente, y me da pena que tengan diferentes argollas y amistades cada uno. Emocionalmente, ella es más política y él más reacciona a emociones coyunturales. Cuando estoy con ellos en reuniones sociales tratamos de no hablar de política, pero se nota que tienen “manchas” diferentes.

De lo que puedo dar fe es que, si alguien quiere hablar con Keiko de algún tema importante, tiene que sacar cita. Algo parecido les pasa a sus congresistas. Casi sin excepciones, ella no los recibe, sino que les manda a sus asesores (Ana Vega, Pier Figari) a hablar con ellos.

Kenji es diferente, él habla con ellos personalmente. Pueden estar presentes sus asesores, pero él les da la cara, y con eso ellos sí se sienten respaldados por él.

A Keiko le faltó un equipo disciplinario, de inteligencia y prevención, porque los quieren dividir. Hace tiempo ella escogió como candidatos al Congreso a personales que habían hablado mal de ella. El que representa a Tumbes, Juan Carlos Yuyes, había hablado pestes de ella hace unos años, pero allí lo ven con su curul de Fuerza Popular.

Hace unos meses, ella hizo algo que causó malestar. A los 23 congresistas que habían firmado la carta pidiendo que no se sancione a su hermano, los dejó sin cargos, como informara MANIFIESTO, sin presidencias de comisiones ni nada, solo con sus despachos.

Pero eso no fue decisión directa de ella, sino de sus asesores, y de eso se aprovechó aún más Kenji para ganarse más el apoyo. Él se ha dado cuenta de que el antivoto no dejará que Keiko sea presidenta, por eso él se proyecta a un futuro distinto, se corre del “anti”.

En el caso del Apra, no me sorprende lo de Luciana León. Cuando presidió la Comisión de Defensa, casi no hizo nada respecto a muchas compras del gobierno de Humala que se han ejecutado con PPK. Terminó acercándose al Gobierno, saliendo en las fotos de Una sola fuerza con ministros. En su boda casi no había dirigentes del Apra, lo cual ya daba a entender su alejamiento del partido.

Luciana, Kenji y el propio Roberto Vieira apuntan a tener movimientos propios, o incluirse en nuevos. En el Apra, Alan ya no manda, y aparte de sus errores, es por el “anti” que lo ha debilitado.

El jueves ganó el blindaje a un gobierno que usa mentiras para ocultar la corrupción. Ahora falta ver si el fujimorismo reflexiona y usa esta nueva situación para dirigirse al pueblo no fujimorista.-

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