“AL TERRORISMO DEBEMOS COMBATIRLO EN TODOS LOS CAMPOS”

En el aniversario número 28 de creación del GEIN, héroe José Luis Gil cuenta cómo se logró capturar a Abimael Guzmán y a otros cabecillas prácticamente sin violencia

¿Cómo empezó el Grupo Especial de Inteligencia que ahora es reconocido por todos?

Yo entro en abril de 1990, casi al mes de su fundación el 5 de marzo. Se usaban métodos bastante artesanales. En esa época la PIP y la Dircote esperaban que la Guardia Civil detenga a alguien, y sobre eso se investigaba. Fernando Belaunde no le tomaba importancia a la inteligencia como arma contra el terrorismo. Alan García recién lo hizo al final de su gobierno. Al principio no veían la magnitud de lo que pasaba.

¿Cuál fue la clave para su trabajo?

Benedicto Jiménez tenía mucho apego por lectura, y él vio en los documentos de Sendero Luminoso que había un ideólogo, un organizador con gran poder de convencimiento. Sabíamos que no se puede vencer a punta de balazos solamente. Él me jala para el GEIN cuando ya tenía apoyo para su idea.

Hay libros y hasta películas de los esfuerzos para conseguir apoyo logístico…

Benedicto convence al general (Fernando) Reyes Roca, entonces jefe de Dircote, quien se lo comenta como Agustín Mantilla. Así Mantilla convence a García de que había que “investigar primero y detener después”. Al principio el GEIN no tenía mucho apoyo logístico. Nos dieron carros después, creo que ya con Fujimori. Luego vinieron los americanos.

Gobiernos de García y Fujimori apoyaron en algo al GEIN

¿En qué los ayudó Estados Unidos?

Los sacan de Dircote a los que tenían relación con la embajada. Al tiempo los contactamos y nos ayudan primero con dinero para lo que teníamos que comer en la calle porque vigilábamos todo el día. También nos trajeron instructores, que eran de la CÍA, la DEA y esos sitios. Sabían tácticas y técnicas, pero no estaban familiarizados con el contexto. Nos llevaban a practicar al centro de Miraflores, cuando ya sabíamos hacer inteligencia en sitios difíciles como Ate y Villa El Salvador.

¿Cuál fue el mayor riesgo para la misión de descabezar a Sendero Luminoso?

En Inteligencia el riesgo más grave es la fuga de información. Tomamos la decisión de que la toma de decisiones operacionales pasaba por nosotros. Por eso había información que no compartíamos con Ketín Vidal, el ministro del Interior, el asesor presidencial o Alberto Fujimori. La información de Inteligencia le pertenece al Estado y a la nación peruana. A veces eso los que no compartían el trabajo diario no lo comprendían.

Eso siempre generó polémica. Incluso se dice que por eso el GEIN fue desactivado…

En el 93 nos envían a todos a diferentes unidades. Yo me quedé un tiempo en la Primera División de Inteligencia, que era una especie de continuación. En el 95 me mandan a la Comisaría de Palomino, y luego paso a ser oficial de rancho en el Penal de Mujeres de Chorrillos. En el 2016 me pasan al retiro cuando me faltaba poco para cumplir mis 30 años y ascender.

Compañeros de nuestro entrevistado en los 90

¿Luego de ser parte de quienes capturaron al cabecilla de Sendero lo trataron así?

Bueno, fue tan tonta mi salida de la Policía, que a los ocho días de mi pase al retiro me contrata la Digemin como analista antiterrorista.

¿Cómo ve ahora el fenómeno terrorista en nuestro país?

El senderismo tiene un doble rasero. Se organizan, pero no mencionan al comunismo, y menos al maoísmo, directamente. Por eso debemos combatirlos en todos los campos, no solo el Estado y las fuerzas del orden, sino cada peruano que desee desarrollo en paz para el país.

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