ZONA ROJA

HILDEBRANDT: LUCHA CONTRA TERRORISMO NO FUE “CONFLICTO INTERNO”

Experimentado periodista sepulta terminología promovida por Sendero Luminoso y la Comisión de la Verdad. ¿Qué dirán las ONG autodenominadas de Derechos Humanos?

Durante casi 20 años, Sendero Luminoso, el MRTA y el sector político llamado “caviar”, promocionaron los términos “conflicto armado interno”, “violencia política” y “guerra interna” para referirse al fenómeno terrorista. MANIFIESTO y peruanos que sufrieron la barbarie comunista siempre indicaron que esto era un error, y hoy el experimentado César Hildebrandt nos da la razón.

“¿Vivimos un conflicto interno los peruanos? Eso dicen algunos. Yo no lo creo”, empieza su columna Matices de esta semana, tomando una posición que seguramente será criticada por la autodenominada “reserva moral del periodismo”, la cual prefiere criticar a nuestros gobiernos antes que a los extremistas de izquierda.

El director de “H13” señala que este concepto promovido desde la Comisión de la Verdad, puede aplicarse a la guerra civil de Estados Unidos en 1861, la de Ruanda en 1994, la resistencia irlandesa a Inglaterra que duró siglos, la de Nicaragua entre sandinistas y gobiernistas, así como -entre otros- la revolución cubana en 1953.

Lugar de la Memoria difunde terminología que favorece a terroristas

“En todos esos episodios hay un asunto demográfico, un dominio cultural no aceptado, una distribución injusta del poder, una reivindicación pendiente de clanes y culturas, una dictadura sanguinaria, un relativo consenso que eligió la violencia como alternativa. El Perú de 1980 no encaja con esa descripción. En todo caso, la dictadura militar había terminado y el país ensayaba una transición hacia una democracia”, precisa Hildebrandt.

El hombre de Prensa añade que el propio testimonio de los senderistas, como el libro de Lurgio Gavilán “Memorias de un soldado desconocido”, demuestra que los dirigidos por Abimael Guzmán eran una banda asesina sedienta de poder, que no quería reivindicar al campesino ni a las demás clases pobres, sino manejarlas para implantar una dictadura comunista.

Hildebrandt contradice ideología de Diego García Sayán y Juan Jiménez

“No vivimos una guerra interna. Sufrimos la agresión de un maoísmo ignaro que sólo pudo tener adeptos donde la ingenuidad y la desesperanza se juntaron. Que esa agresión fuese reprimida muchas veces con excesos y crímenes cuya malignidad competía con la del enemigo, no convierte en “conflicto interno” los años dedicados a erradicar del país el voluntarismo armado del señor Guzmán”, acota el periodista.

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