AUTORES CAVIARES LLAMAN “VIOLENCIA POLÍTICA” A ÉPOCA DEL TERRORISMO

Publicaciones de diferentes editoriales califican como “partido” y “grupo armado más importante de la historia peruana” a Sendero Luminoso. ¿Más contrabando ideológico?

A pesar de que el Ministerio de Educación ha manifestado que el término más adecuado para referirse a la barbarie desatada por Sendero Luminoso y el MRTA, es “fenómeno terrorista”, otros sectores del Estado promueven que se usen términos que suavizan los crímenes de estos grupos criminales.

Un rápido recorrido a la Feria del Libro que se acaba de inaugurar en Jesús María, permitió ver portadas en “Los Rendidos” y “Rupay”, cuyas palabras parecen dictadas por los secuaces de Abimael Guzmán y de Víctor Polay.

Para referirnos a casos que han estado en la palestra recientemente, por la tergiversación de la historia en el Lugar de la Memoria que reveló el general Edwin Donayre -una guía acusaba a los héroes del rescate Chavín de Huántar de haber asesinado delincuentes rendidos- tomaremos solo dos libros.

Según Agüero, sus padres fueron militantes políticos antes que terroristas

“Los Rendidos. Sobre el don de perdonar”, de José Carlos Agüero, se presenta como un cúmulo de textos de no-ficción, pero en la presentación que se hace en su cubierta posterior, se refiere a los asesinos de SL como militantes de un partido político.

“Da vueltas sobre diferentes dimensiones relacionadas con mi condición: ser hijo de padres que militaron en el Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso”, se lee, y el párrafo culmina con la expresión “conflicto armado interno”.

Si bien Guzmán y sus cómplices se autodenominaron de esa manera, en realidad los expedientes judiciales los califican como lo que son: organización terrorista. Este término es camuflado a lo largo de casi todas las páginas de “Los Rendidos”.

Con esta lógica, senderistas eran “políticos violentos”

Quienes defienden estos eufemismos se basan en que la legislación internacional definía así los actos armados de revoluciones violentas, y que es el mejor término para incluir los crímenes de algunos militares y policías. Varios “intelectuales” señalan que hubo una política sistemática de abusos en las fuerzas del orden, pero olvidan de que las denuncias no involucran  ni al 1 % de sus acciones.

Sin embargo, hasta la aparición de senderistas y emerretistas, no se habían conjugado asesinados, descuartizamientos, ejecuciones de personas delante de sus familias, coches-bombasy secuestros seguidos de torturas durante meses.

Tanto los héroes José Williams Zapata -jefe de los comandos Chavín de Huántar- y José Luis Gil -miembro del GEIN- como otros peruanos que estudiaron y enfrentaron la subversión de los 80 y 90, señalan que “conflicto armado interno” y “violencia política”.

Españoles también dan su “análisis” sobre lo que vivimos los peruanos

Otro de estos conocidos compendios de “relatos” es “Rupay. Violencia política en el Perú 1980-1985”. Son mayormente narraciones gráficas, hechas por Jesús Cossio, Luis Rossell y Alfredo Villar.

Basta leer el título para saber que cualquier delincuente de SL se sentirá feliz de que no lo llamen terrorista en ningún lado de la presentación.

Para no alargar mucho este informe, terminamos con “Breve historia de Sendero Luminoso”, de Jerónimo Ríos Sierra y Marté Sánchez Villagómez, el cual no vimos en la 23ra. FIL, pero sí en la Librería Sur. Tal vez porque son originarios de España, se entiende que se basan más en la teoría que en la realidad que vivimos los peruanos.

“Imágenes que permanecen en el imaginario colectivo de la actividad de Sendero tienen un tinte de delirio surrealista”, se reseña en la cubierta posterior, y se finaliza con la denominación de “grupo armado más importante de la historia política de Perú”.

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