EL “TÍO VLADI”

Nuestra joven y provocadora columnista ensaya una visión muy particular sobre la película “Caiga quien caiga”: el villano resulta ser más carismático que el supuesto héroe

The Pilot. Personaje de ficción. Sus dichos y comentarios no responden necesariamente a las opiniones de su autora. @twitthepilot (Twitter), @facethepilot (Facebook)

El “Tío Vladi” es y será un personaje exquisítamente fascinante, demasiado interesante de ver, por eso al Perú le interesa todo lo que tiene que ver con él, por eso él genera tanto morbo.

Miguel Iza hace, lo que supuse, enhorabuena. Estamos ante un nuevo “Patrón del mal”, personaje que interpretara Andrés Parra por el 2012. Iza, en lugar de seguir la pauta del cliché vendido por la prensa mermelera hasta este entonces, va un paso adelante y como actor se dedica a humanizarlo a cabalidad con su personaje, a hacernos entender por qué fue, dónde fue e hizo lo que hizo, sin juzgar, sin odiar, simplemente ver y entender la muy valiosa realidad del hacer.

Por fin, vemos a un personaje lejos de la clásica simploneria de las películas peruanas progre, a pesar de que esta es una película peruana progre. Vladimiro es la excepción, por un personaje se empieza, aunque también el personaje de Vaticano era prometedor: lástima que su aparición no llegara ni a un minuto. Dicho esto, debió tener más escenas, porque el procurador simplón es el refrito del “buenito” jugando a policías y ladrones, aburrido. “Ahí nomás, joven”.

Actor que hace de Ugaz pierde por goleada en este film

Vayamos a la raíz: un guión basado en un libro caviar, un libro a su vez admirado y ensalzado por rojos y caviares. Por ello, es muy probable que los creadores de la cinta hayan tenido como intención original el retratar a un villano tan o más odiado que el mismo “Luisito Rey”.

Sin embargo, para su mala suerte, lograron el efecto contrario para beneplácito del espectador: un personaje cautivador, con sumo talento e inteligencia, dueño de su propia sensibilidad, con el que es relativamente fácil conectar y esto es justo lo que salva la película. Así que, más allá de ser un film bueno o malo, es incompleto.

Lo que faltó: verlo más orquestar. La cultura chicha en todo su esplendor, la mente siniestra en su máxima expresión. A pesar de ello, esta película sólo vale ser vista por el personaje del “Tío Vladi”. Lindo, lindo el “Doc” y -claro está- los aviones.

Lo curioso, ver los pininos de IDL, los “tontos útiles express”.

Atte.

The Pilot

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