CANDIDATOS A LA ALCALDÍA DE LIMA NO CUENTAN CON ESTUDIOS SUPERIORES

Renzo Reggiardo quien aspira al sillón municipal, tiene estudios inconclusos en las carrera de Derecho y Ciencias de la Comunicación

El Jurado Nacional de Elecciones (JNE), no pone muchas trabas para que cualquier ciudadano pueda postular a las elecciones municipales o regionales.

La norma señala que se tiene que ser ciudadano en ejercicio y tener el DNI al día. También tener domicilio en la provincia o distrito por lo menos dos años consecutivos.

Así como los congresistas que solo necesitan culminar la secundaria para poder postular a una curul, la exigencia para ser alcalde o gobernador regional es mínima.

Revisando las hojas de vida de los candidatos a la alcaldía de Lima, en lo que coinciden todos los candidatos es que han culminado sus estudios primarios y secundarios, sin embargo, cuando se trata de estudios superiores muchos están inconclusos o no han pasado por las aulas universitarias.

Por ejemplo, el candidato Renzo Reggiardo que postula con la agrupación Perú Patria Segura, consignó estudios universitarios en las carreras de Ciencias de la Comunicación y de Derecho, pero sin concluir, asimismo no cuenta con estudios de postgrado que avalen sus conocimientos en seguridad ciudadana que es su caballito de batalla.

Carlos Fernández Chacón de 76 años de edad, va con el Frente Amplio al sillón municipal, y solo tiene estudios técnicos en el Instituto Estados Unidos en la especialidad de automotores. No ha pasado por una universidad, así como estudios de postgrado ni maestrías, solo es conocido por ser un sindicalista de izquierda y diputado en los ochenta.

Pero el caso más emblemático es el del aspirante del Frepap, Pablo Silva Rojas, quien no tiene estudios técnicos, ni superiores, solo ha consignado sus estudios escolares. Una de sus metas al 2022 es reducir el congestionamiento del transporte público,.

 

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5 thoughts on “CANDIDATOS A LA ALCALDÍA DE LIMA NO CUENTAN CON ESTUDIOS SUPERIORES”

  1. Rojos ignorantes, solo quieren saquear los municipios y Reggiardo solo conoce el tema de seguridad, en lo demás: transporte, mercados, ambulantes, vías, etc. está perdido.

    1. Enrique Fernández Chacón:
      Una candidatura decente para Lima

      Por César Zelada

      Lo conocí en el año 2000 después de haber participado en la lucha por el derrocamiento de la dictadura fujimontesinista. Yo venía de una familia paterna que militó en la izquierda (vinculada al estalinismo y el maoísmo), pero nadie podía explicarme dialécticamente porque cayó la potente URSS que conquistó la luna y las estrellas (con Yuri Gagarin, hijo de campesinos), y que venció a Hitler. Es así como, después de frecuentar algunos locales partidarios de izquierda buscando explicaciones, resulte una noche en una reunión del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), vinculado a la UIT-CI y que editaba Prensa Socialista, y entablé una relación política con Enrique Fernández Chacón (más conocido como Cochero).

      Su explicación sobre la caída de la URSS fue convincente al señalar que fue la burocracia (convertida en nueva burguesía y no la CIA como explica metafísicamente hasta ahora el estalinismo, que en vez de unificar al campo socialista chino-soviético lo llevo a una disputa por el poder y su división), la verdadera responsable.

      En verdad, Cochero siempre se caracterizó por ser muy sencillo y didáctico al dar una clase de historia del movimiento obrero o respecto al Paro del 19 de Julio de 1977 o sobre la lucha de clases o las clases sociales o la revolución cubana en el local del PST que se ubicaba en la Plaza 2 de Mayo (casi frente al local de la CGTP). Una parte de la nueva camada de jóvenes revolucionarios que produjo la rebelión popular de la Marcha de los 4 Suyos lo veíamos como un líder obrero culto, carismático, humilde y fraterno. La misma apreciación tenía sobre él Aldo Gil Crisóstomo, ingeniero de la UNI, organizador de los afectados en la rebelión popular y escritor (diario Liberación de César Hildebrant, libro “Lo Mío de los Suyos”, etc.), que perdió el ojo en la lucha contra la oscura dictadura fujimontesinista.

      Y no es para menos. Cochero proviene de una familia obrera (su padre fue obrero textil y su madre, trabajadora de servicios), siendo él el quinto de quince hermanos, y se forjó al calor del esfuerzo y trabajo proletario (en 1965, a los 23 años asumiría cargo dirigencial en la General Motors), y de luchas inspiradoras como las de la fundación de varios sindicatos (fábricas Nylon, Pacífico, textiles, Paro 19-J, etc.), que derrocaron a la dictadura de Morales Bermúdez lo que lo convierte a la vez en uno de los líderes de la refundación de la CGTP mariateguista. E impactado por la revolución socialista cubana y la insurgencia campesina cusqueña de 1962 liderada por Hugo Blanco Galdós se acercó al trotskismo morenista donde comenzaría su militancia política. Para ese entonces ya era dirigente sindical (posteriormente preso y despedido por defender los derechos laborales y los principios del sindicalismo clasista).

      Y fue justamente a través de él que conocí al legendario Hugo Blanco (quien también fue parte en ese momento de un nuevo reagrupamiento de luchadores sociales en el referente llamado “La Lucha Continúa”). En realidad, uno no puedo hablar de Cochero sin hablar de Blanco. Desde que se conocieron siempre han caminado juntos con el puño en alto imprimiendo el mensuario Lucha Indígena. Aun con sus diferencias (Hugo con una posición más zapatista para construir partidos mientras que Cochero asumía una posición leninista), ellos se mantienen unidos en una especie de reivindicación de la insurgencia socialista revolucionaria de los 70s y 80s cuando la línea política de proletarización de cuadros políticos, las insurrecciones sociales como arte y el menester de revoluciones políticas contra las burocracias en Rusia y China (para evitar la restauración del capitalismo), estaban en su mayor apogeo en la tierra de Túpac Amaru y Micaela Bastidas.

      Es así como se convirtió, en una etapa signada por un gran ascenso revolucionario de la lucha obrero-popular (que tuvo su epicentro en el Paro del 19-J del 77 contra el paquetazo de Bermúdez y por derechos sindicales), primero, en presidente del Comité de Lucha de la Federación de Trabajadores Metalúrgicos del Perú (FETIMP), y después, en diputado constituyente en 1978 por el FOCEP.

      Estas elecciones fueron muy particulares porque se desarrollaron en un escenario donde la dictadura militar (si bien es verdad estaba derrotada y en retiro por la contundencia del Paro semiinsurreccional), le cercenó el derecho a propaganda publicitaria a la izquierda (sin tv, prensa escrita ni radial), con el fin de negarle una representación en la Asamblea, pero para las masas, que en su conciencia colectiva seguía presente la insurgencia campesina en Chaupimayo, La Convención, el voto por los líderes de izquierda trotskista (entre los que destacaba Cochero), se convirtió en un voto “huracán” (logrando 12 de 100 parlamentarios, mientras que el PC y todo su aparato logra 6 y Patria Roja no participó), transformándolos a estos en los outsiders radicales anti establishment, entre los cuales Cochero brillaba con luz propia.

      Una vez en la Asamblea, junto con el bloque Trotskista planteó la Moción Roja (para que la Asamblea asuma todo el poder político bajo el carácter libre y soberano y las FF.AA. den el armamento al pueblo tratando de desenmascarar al APRA que había pactado con la dictadura; así como alentar la insurrección popular).

  2. Los estudios técnicos son infravalorados en el Perú, lo que es una de las causas del escaso desarrollo en algunos sectores. Pero además, no se valora aportes de vida que tantas veces nacen de la formación autodidacta que ha aportado grandes figuras como María Reiche, María Rostworowski, Antonio Raimondi, tantos otros. Enrique Fernández Chacón ha sido redactor y representante en la Constituyente del 79, ha sido diputado 80-85, antes dirigente sindical obrero muchos años. Hombre culto como solían ser los obreros antes, defensor de sus ideales, tiene todas las cualidades para ocupar un importante cargo público como al que aspira, apoyado además por un buen equipo técnico.

  3. Un prejuicio generalizado de nuestro tiempo es asumir que el grado académico acumulado es garantía para “un buen gobierno”. Eso no necesariamente es cierto y ejemplos en el Perú y el mundo hay muchos. El principal problema del país (y de Lima) es la corrupción y este sistema que permite que gente corrupta postule para ocupar cargos públicos. El grado académico puede ser un indicador, pero no uno determinante para valorar la calidad de un candidato. Más importante es tomar en cuenta la trayectoria política, laboral y moral. Así como, la coherencia de su pensamiento sobre los temas más importantes del país. Desde esa perspectiva, el Sr. Enrique Fernández Chacón es una persona que actúa conforme a su pensamiento, no es un oportunista que renuncio a sus ideales por conveniencia personal, ni un improvisado de la política, actividad que lleva realizando por más de 50 años sin enriquecerse. Es cierto que el Sr. Fernández Chacón no tiene maestrías, fue un obrero, pero tiene experiencia y es una persona honesta.

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