Opinión

12 DE SETIEMBRE ES ABIMAEL GUZMÁN

Luego de un fugaz festejo por la cadena perpetua impuesta al cabecilla terrorista por el atentado de Tarata, nuestra columnista The Pilot denuncia maniobra para deslucir esta fiesta

The Pilot. Personaje de ficción. Sus dichos y comentarios no responden necesariamente a las opiniones de su autora. Twitter @twitthepilot Facebook: @facethepilot

Antes de iniciar, creo que es mi deber advertir que para este 12 de septiembre, un grupo de tendenciosos beligerantes, azuzada en su mayoría por izquierdistas y caviares, pretende mancillar la memoria y honra de nuestra patria, haciendo una movilización contra el actual fiscal de la Nación.

Bien sabemos que en política no existen coincidencias, y mucho menos cuando se trata del rojerío. Siempre saludo toda movilización pacífica mientras no tenga dentro de sus objetivos empañar una fecha tan importante para los peruanos, buscando así que el país entero mire hacia otro lado, justo el día en que todos deberíamos celebrar la caída del terrorismo. Esa caída llegó un 12S con la captura del más sanguinario y terrible psicópata genocida de nuestra historia.

Este es el sujeto de quien hablaremos a continuación.

Abimael Guzmán Reynoso no es un preso político, mucho menos un líder. Es un cerdo terrorista, el sujeto que más desangró y enlutó esta nación, al pisotearla y embarrarla con su sucia ideología maoísta y roja, a través de la nefasta máquina de matar de la cual él era cabecilla, llamada Sendero Luminoso.

Bajo ideas como “comunismo” o “lucha armada”, aquel desgraciado, durante más de una década, tramó junto a sus ovejas igual de enfermas, su siniestro proyecto personal de eliminar la paz de cada habitante de nuestro país, para poder instaurar aquí una horrenda dictadura comunista, tan o más perversa de la que hoy existe en Venezuela y que tanto repudiamos.

Aprovechando que en los 80 el Perú se encontraba débil e inestable política y económicamente inició su “revolución” en provincias sometiendo pueblos, aterrorizándolos con violencia y asesinatos por doquier, para así poder adherir jóvenes inocentes a sus filas, arrancados cruelmente de los senos de sus familias para ser ideologizados en tan espeluznante pensamiento.

A las demás personas, en su mayoría campesinos, los obligaban, apuntándoles con un arma, a darles ayuda: escondite, comida, abrigo, etc. Cuando la ayuda es un valor que se da por voluntad o convicción, no se impone a la fuerza. Pero, bueno, desde siempre ha sido costumbre de los rojos tomar las cosas con violencia, porque no saben ganárselas con su trabajo.

En Lima, al no tampoco contar con respaldo ni ideológico, ni social de los ciudadanos, decidieron desatar el caos y la zozobra, con una serie de monstruosos y espeluznantes actos terroristas en toda la ciudad. Citaré algunos de los más atroces de SL (la mayoría) y el MRTA:

  • 24 de abril de 1985 – Atentado contra Domingo García Rada, entonces jefe del Jurado Nacional de Elecciones
  • 20 de setiembre de 1986 – Atentado contra torre de alta tensión, donde un valiente efectivo de Radio Patrulla, Pepe Remberto Valle Pacheco intentó desactivar el explosivo, pero perdió un brazo y quedó con múltiples secuelas.
  • 1990 – Coche Bomba en el distrito de Breña. Silvia Rafael Tirado, una mujer embarazada a causa de la explosión, sufre la muerte de su bebé.
  • 5 de junio de 1992 – Coche-bomba en Frecuencia Latina. Murieron tres empleados, mientras que otros 20 resultaron heridos.
  • 16 de Julio de 1992 – Atentado en Tarata (Miraflores). Dos camiones, cada uno con alrededor de una tonelada de explosivos, explotaron en la calle a las 9:15 p.m. frente al Banco Central del Perú, matando a 25 compatriotas e hiriendo a 155. Fue el más cruel de todos.

En resumen, la gente no podía salir a la calle tranquila a trabajar, ni podía enviar a sus hijos, tranquilos y sin temor, al colegio ni a la universidad, sin la certeza de saber si regresarían o no a su hogar.

Si eras joven, tus sueños tenían que convivir con apagones y toques de queda. Salir de noche era toda una odisea, por ello tu vida social era nula o inexistente. Pero eso no fue lo peor. Lo peor era que, tarde o temprano, te enterabas que alguien cercano o uno de tus mejores amigos había muerto a manos de esos animales.

Entonces vivías aterrorizado con la idea que el próximo pudieras ser tú, o alguien más en casa. Por ello, tu juventud se veía seriamente dañada por culpa de esos infames terroristas.

A diario se convivía, en el Perú de Sendero, con una funesta palabra, y esta era el miedo. El miedo de los padres por cada bomba que sonaba: pensar en sus hijos, el miedo de los chicos en las universidades, pues sabían que habían infiltrados rojos entre sus compañeros y profesores, los cuales podrían ponerlos en la mira para reclutarlos.

Pero sobre todo, estaba el miedo de las madres preocupadas por sus hijos (grandes y pequeños) y por sus esposos. Por, ello si amamos a nuestras madres tomemos en serio esto. Fue realidad, no fue ficción.

Finalmente, en 1990, asumió como presidente Alberto Fujimori. Por fortuna, era un gobernante que se puso los pantalones para empezar a eliminarlos como las ratas que son.

Quizás si hubiéramos tenido a una Verónika Mendoza, una Susana Villarán, o un tibio Mario Vargas Llosa, gente de izquierda o progresistas hubieran cedido ante ellos. Tuvimos la suerte de que en ese momento entró un presidente con otra mentalidad, que entendió que con el terrorismo no se negocia.

Tras varios operativos, un 12 de septiembre de 1992, se anunciaba que el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) por fin capturaba al maldito. Fue exhibido al mundo entero, como un preso común, de uniforme a rayas, como una bestia enjaulada.

Luego de aquel gran día los grupos terroristas, ahora sin cabecilla, empezaron a caer como piezas de dominó.

Actualmente, aunque parezca inverosímil, existen personas que aún admiran y siguen las doctrinas de ese ente, porque ese sujeto perdió toda humanidad al haberle hecho a su propio país tanto daño.

Asimismo, existen grupos políticos de “izquierda” (cáncer) como aquellos que quieren diluir lo que significa para nosotros el 12 de septiembre. Grupos izquierdistas que son construidos sobre cimientos que se mezclan, discretamente, con esa tan peligrosa ideología maoísta, comunista y sangrienta, como lo es el pensamiento Gonzalo, como lo es Abimael Guzmán.

Lo que nos queda como nación, es jamás olvidar que el mayor de los males nos sucedió, pero por fortuna Dios se apiadó de nuestro país y, gracias a que tuvimos en ese momento un gobierno, que a pesar de sus defectos, aplicó tolerancia cero con el terrorismo. Por esto, ese macabro proyecto personal del criminal comunista nunca se concretó.

Podemos tener diferencias en pensamiento, religión o costumbres entre peruanos, pero nunca, nunca, debemos olvidar todo el dolor que nuestro país sintió y que le dolió profundamente, a cada familia y habitante de nuestra patria.

En honor a ello, a todas las victimas que se fueron, al amor sublime y puro que sentimos por nuestras familias y seres queridos, en honor a todo, es por lo que en una sola cosa no podemos discrepar y esta es tolerancia cero al terrorismo, tolerancia cero al comunismo y al socialismo.

Así, esas vidas arrebatadas, que perecieron bajo esos verdugos, serán honradas y nuestras familias podrán dormir en paz siempre.

Porque tenemos una nación, que con todas sus carencias es libre, libre del terrorismo, cuidémosla y mantengámosla así.

Atte.

The Pilot

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