Opinión

VIZCARRA MUDO POR PARO CAFETALERO

Mientras ministro de Agricultura, Gustavo Mostajo, se corre de 6000 productores en protesta sin solución a la vista, señala columnista José Calderón

El paro de los caficultores de la selva central ha despedazado el aporcelanado maquillaje de Produce, Promperú y del MInagri, acostumbrados a justificar su “buena gestión” con logros ajenos, sea de los agroexportadores de paltas, arándanos o uvas, hasta de cafetaleros pobres que con su esfuerzo lograron que sus granos alcancen calidad mundial.

Wilson Sucaticoa, caficultor de Puno, fue el primer pantallazo de estas entidades, incluida Devida, tras alcanzar un reconocimiento mundial. Pero fue olvidado, aunque no los festejos, cocteles, fiestas y reportajes vistosos relevados en sus sucesores.

Pero lejos de esos cocteles, hoteles de lujo, ferias pagadas por el Estado, con dinero a consultoras elegidas a dedo, lejos de esos ambientes con baristas de corbata michi y máquinas italianas vertiendo espressos a 13 bares de presión, las cigarras hacen un chillido ensordecedor en el cafetal distante. Son las únicas que hacen coro al lamento de miles de caficultores arruinados.

No tienen dinero para pagar jornales que les ayuden a abonar, deshierbar o podar sus cafetos ante la caída mundial del precio del grano.

Hace unos días recibí una llamada de Londres sobre si realmente existía el fair trade, o certificado real de comercio justo en el Perú. Y dije que sí, que ayuda a pagar un poco más por el café de los pequeños agricultores, pero en realidad era muy poco.

Los ingleses me preguntaron algo más grave ¿Se está traficando con esta certificación para declarar justo un café que no lo es?

Y la verdad es que, salvo las cooperativas, mucho café no se sabe de dónde viene.

Los cafetaleros, endeudados con el Estado, embargadas sus empresas cooperativas, atacados por la desnutrición personal, y por tanto sus plantas, aislados en caminos sin mantenimiento, con dirigencias divididas y precios actuales entre los más bajos de su historia – como dicta Wall Street – van a la zona más oscura.

Un problema que no va a solucionar la burocracia estatal, cuyo gasto corriente -y agrónomos de escritorio- exceden a las inversiones que hacen en campo, y se niegan -al menos Produce- a revelar cuánto es lo que pone para realizar a dedo eventos para “ayudar”.

He visto a muchos caficultores en sus casas, con sus plantas “paloteadas”, sin hojas, atacadas por las hormigas cuki, feroces. Los he visto trabajar a 45 grados de pendiente, los he visto almorzar fideos fritos con arroz o desayunando yuca.

Muchos, en su desesperación blasfeman en quechua. Son orgullosos, ya no amenazan. Ahora cierran las pistas, y ya es tiempo de decirlo, muchos se han ido a la coca. Habrá muchos más ahora que Enaco subió hace unos días su precio, a casi 500 soles el quintal. Esto a raíz del reciente paro cocalero en La Convención Cusco.

Mañana Fonafe negociará el precio final, mientras que el ministro de Agricultura, Gustavo Mostajo, acaba de “correrse” de los caficultores del centro, basándose en un papelucho que indica que no están registrados como sus representantes.

Mostajo me recuerda Estado de Sitio, de Albert Camus. Un guardia impide al protagonista entrar a la ciudad pues no le consta que exista a no ser que muestre su “certificado de existencia”. ¿Para el ministro una cola de 500 camiones varados y 6000 caficultores son invisibles?

¿Y qué paso con el presidente Vizcarra cuando se fajó por la gran Feria “Internacional” del Café de Chanchamayo? ¿También usó de propaganda a los caficultores?

No se le ve ni por los cafetales, menos por los arrozales arequipeños, acaso temeroso de hablar de Tía María, que sacaría a los arroceros de la crisis tras tanto importar arroz de Tailandia, y menos por Andahuasi, donde los cañeros viven la peor crisis de precios e importaciones a azúcar del país de la Ospina.

En Putinapunco, Puno, tierra de Wilson Sucaticuna, el primer caficultor peruano campeón mundial del café, los cultivos de café se han reducido a 15 mil quintales. Ya casi nadie quiere sembrar.

Hace uso días. en Putinapunco una avioneta fue detenida con 30 kilogramos de cocaína, lo que indica que ya no solo proveen siembran coca para la Bolivia de Evo, sino que los laboratorios ya están trabajando en zonas protegidas y controladas por las ONG ambientalistas.

En Cajamarca o Amazonas, o algunos predios bien organizados, los caficultores resisten. Una sola cooperativa, CENFROCAFE, planea exportar 400 mil quintales, pero con su esfuerzo y organización. El gobierno habría sobornado a dirigentes que estarían dividiendo a los caficultores y a sus organizaciones cooperativas.

La roya amarilla, que arrasó a gran parte de los cafetales, se ha reavivado.  Con solo S/. 300 soles que se paga por un quintal de 46 kilos y que cuesta producir el doble, resulta irónico que una taza de café en cafeterías caviares se vendan a 8 soles los 13 gramos.  ¿Condonar la deuda? Sí y no. Muchos gastaron los préstamos en cualquier cosa, y además usan a los caficultores pobres para ser grandes cabeceros.

El presidente hondureño Juan Orlando Hernández, en su discurso en la 73 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pidió atender la crisis mundial que enfrentan más de 25 millones de familias de países productores de café y garantizarles precios justos, considerando que esa problemática es generadora de pobreza.

¿Qué dijo nuestro jefe de Estado, Martín Vizcarra, en el mismo foro internacional? Temas domésticos, contribuyendo con el sueño de un auditorio formado por 140 mandatarios.

José Calderón, periodista

@pepecalderon1

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