SUDAMÉRICA “FACHITA”

Nuestra columnista The Pilot celebra el triunfo electoral de Bolsonaro en Brasil, especialmente porque se acabarán donaciones para las ONG políticas

Jair Bolsonaro, presidente electo de Brasil, político virtuoso y carismático de “ultra derecha”, líder que por fin aleja el miedo hacia la extrema derecha que yacía en el subconsciente sudamericano, y daño le hacía.

Se dice “ningún extremo es bueno” pero hay momentos en la historia donde son más que necesarios.

En su campaña resaltó 3 puntos: Lucha frontal a la inseguridad ciudadana, ferviente anticomunsmo, y protección de las mayorías frente a lobbys orquestados por las minorías, quienes en Latinoamérica principalmente promovieron antivalores, robaron los recursos, identidad y cultura de cada país.

Esto caló tan hondo que, a pesar de las agudas críticas que recibió por parte del sector progre mundial, su país el 28 de octubre le dio la victoria, incluso en sectores donde inicialmente encontró mayor rechazo (LGTBI y feministas).

Brasil, agobiado por el libertinaje impuesto por violentas agendas, consecuencia de un sistema progresista, decepcionado de Lula y Dilma, hoy consciente que la izquierda también puede ser corrupta. El mayor ejemplo, el escándalo continental “Lava Jato”, un robo a manos llenas.

Él se presentó, sin reservas ni “policorrectismos”, por ello los medios mermeleros se le fueron encima con garras y colmillos, pero a su vez ocasionó la identificación de las masas.

“Polémico” por este tipo de declaraciones:
-“Esos marginales rojos serán proscritos de nuestra patria”
-“No voy a combatir ni discriminar, pero si veo a dos hombres besándose en la calle los voy a golpear”

No necesitó comer chicharrón, desayunar en favelas, besar un bebé frente a cámaras. Se presentó tal cual es, profamilia, provida, anticomunista, harto de los lobbies que levantaron en peso al país, una corrupción enquistada.

Una izquierda atea y torpe que al intentar matar el catolicismo, lograron que nazcan nuevas iglesias, quiénes impulsaron su triunfo. Con los pies en la tierra, sabe que si bien no hay que perseguir minorías, se es elegido para gobernar para las mayorías y estas minorías deben adaptarse a las costumbres de la sociedad y no al revés.

El resultado: triunfo con el 55.13% de votos. Marca tendencia en Latinoamérica, oídos sordos ante los medios lacayos de un grupo económico, le ha devuelto la capacidad de pensar por si mismo a su pueblo y es loable. Su éxito responde a lo que necesita toda Sudamerica, un cambio de fondo.

La principal razón del odio de la caviarada hacia él, es que acabará al FORO DE SÃO PAULO y les hará rendir cuentas con la justicia, atacará la fuente de financiamiento de las principales ONG caviares de Brasil y Sudamérica.

La mermelada roja, los medios caviares quisieron detenerlo, sembrando el terror y la idea de que las “buenas personas” no votaban por él. La desesperación no respetó límites, ni por parte de “periodistas, analistas, activistas, artistas e intelectuales”, sirvientes del lobby progre.

Incluso, en la recta final sufrió un cobarde intento de asesinato. Pese a todo, no pudieron derrotarlo y ganó.

El militar en reserva no es un outsider, fue diputado de Brasil por 27 años. Confeso admirador de Fujimori y Pinochet, no le teme a la caviarada mundial y esta le tilda de FASCISTA, racista, homófobo y demás perlas que ya no despiertan miedo.

De convicciones y mucho trapío, preocupado por el bienestar de su país, corrige errores pasados de la derecha radical que no creía en el libre mercado. Por el contrario, sumó a sus filas a Paulo Guedes, economista de renombre mundial como mano derecha. Los grandes inversionistas al saberlo aplaudieron de pie: gol de media cancha.

Es evidente porqué el rojerío latino viste de luto. Él ha declarado enfáticamente que los eliminará del mapa.

Lo cierto es que el efecto Bolsonaro, junto a Donald Trump, son las mayores luces que aparecen en nuestro continente luego de décadas de letargo, ya que Latinoamérica, instintivamente siempre sigue a EE.UU. y a Brasil.

Hoy la región tiene una oportunidad de oro para acoger a la derecha, al capitalismo, redimirse y empezar a crecer, en un camino económico sin precedentes, salvaguardando los intereses de cada nación.

Perú, de cara al 2021, necesitará un líder similar, que encabeze la lucha directa contra los brotes comunistas y etnocaceristas que hoy amenazan infectar al sur, pues traerían de vuelta al terrorismo y una catástrofe económica.

Despertemos nuestra mente, diciéndole SÍ a esta chance para hallar senda. Amemos nuestro país y no permitamos jamás que caiga, a causa del nefasto comunismo en un espiral de atraso. Miremos hacia el futuro eligiendo un país próspero sobre uno pobre.

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