VIOLENCIA Y POSVERDAD DE IDL AL DESNUDO

Periodista Jenny Zúñiga analiza que, mientras MANIFIESTO tiene a columnista que defendió a una mujer, en la ONG de Gorriti albergan a quien golpeó cobardemente a Alva Castro

El Perú entero ha sido testigo de la golpiza brutal de parte de un colaborador de la ONG IDL, de Gustavo Gorriti, al exministro Luis Alva Castro, una persona de 76 años, recién operado de la cadera quien se acercaba a la casa del embajador de Uruguay para visitar a su amigo, el expresidente Alan García.

Alva Castro se había dirigido a un grupo donde estaban el congresista Gino Costa y un contingente policial. ¿Quién podría imaginarse que esta “gentuza de IDL” como dice el mismo Gorriti, se atreviera a formar un callejón oscuro contra el débil anciano?

Todos vimos caer a la pista al exministro. Este hecho es el que quiere esconder hoy Gorriti, victimizándose porque le sacan un meme con Alexander Peña Botthcher, uno de los cobardes agresores.

Como siempre, calla parte de la verdad e inventa, como lo hizo con las pruebas del caso Odebrecht, Uchuraccay, la Comisión de la Verdad y otras como las del Frontón, curiosamente siempre arropado por Mario Vargas Llosa.

El dinosaurio Gorriti insiste en acusar de manipuladores a quienes aún de pie defendemos el respeto a la referencia de nuestra vida, que son los ancianos, que pueden ser nuestros padres o nuestros abuelos.

Hace algunos meses, el columnista de MANIFIESTO Luis Miguel Llanos defendió enérgicamente a la hija del héroe Juan Valer cuando fue acosada por un joven. Valeria confirmó este acto de Llanos.

Mientras MANIFIESTO tiene un columnista que usa la fuerza para defender mujeres, IDL tiene un columnista que usa la violencia en forma cobarde para atacar ancianos.

Se da la oportunidad para recordarle al aparente manipulador de José Graña, que “el doble discurso es una discrepancia entre lo que se dice y lo que se hace. Es una forma de esquivar, encubrir y reforzar el costo de una decisión.

“Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”, “tú eres obstinado, yo soy perseverante”. Esto es lo que deja ver Gorriti ante su subliminal defensa al agresor Peña. No importa que sea chofer, columnista o peluquero. Es un ser agresivo y anda suelto. Debe ser detenido con urgencia, ya que es incapaz de manejar sus emociones. Le propinó golpiza brutal a un anciano y debe ser castigado, junto a sus cómplices, por un tema de principios y de ejemplo.

Los hábitos defensivos que usa Gorriti para distraer a la opinión pública del caso del agresor de IDL, son estos: prefiere salir en “Canal Ñ” para alterar la causa de la crisis en IDL, impide el aprendizaje del hecho delincuencial, evita la corrección de los errores y disminuyen el impacto de la agresión en la opinión pública presentando a Peña como víctima de la indignación.

Entonces, sigue transmitiendo medias verdades para defender a su gente. Por eso usa mensajes incoherentes como coherentes, con cómplices de la mentira en casi todos los medios de comunicación.

Se requiere mucha habilidad para mentir, ya que el inconsciente es sensible al engaño, como lo demuestra el detector de mentiras y eso es lo mejor que Gorriti hace más de 50 años en el Perú.

Por eso, la “gentuza” -como suele llamar a sus detractores- le siguen fabricando memes que tanto odia, porque han demostrado ser punzantes para delatar sus nefastas estrategias por el poder.

Está demostrado que este personaje pintoresco usa dos discursos para engañar a todos, Primero se promociona como defensor de Derechos Humanos DD.HH ; pero a continuación actúa como cómplice de la delincuencia al silenciar -mediante la distracción- los hechos delincuenciales de sus allegados.

Tercero: se le ha descubierto que cercena la noticia. Hace tiempo que analizamos su vieja “escopeta de dos cañones”.

Esta estrategia les ha enseñado a usar a todos sus candidatos que llegaron o mantuvieron el poder con dinero de Odebrecht. ¿Acaso alguien puede dudar lo implacable que ha sido para acusar con el dedo a los investigados que no son sus amigos?

Sin embargo, a sus amigos como Toledo, Humala, PPK y Villarán, les ha hecho notas pequeñas, sin las insinuaciones que usa con otros, y “olvidándose” de puntos esenciales en algunos casos. Lo peor es que, en el momento que eructa satisfacciones, se le escapa García. Curioso, ¿no?

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