2018, AÑO DE LA ANARQUÍA NACIONAL

Coronel Zapata reflexiona sobre los acontecimientos más saltantes de los últimos meses, y avizora que el presidente Vizcarra recurrirá a nuevas formas de gobernar

El Perú político 2018, ha sido un baúl de sorpresas, favorables por cierto para la institucionalidad y la gobernabilidad. Nunca antes se había percibido una estricta observancia del principio de separación de poderes. En otros tiempos el ejecutivo lideraba el desequilibrio.

Desde la época del post fujimorismo, ya no se veía a mucha gente de las altas esferas políticas y del jet set empresarial, desfilar por la Sala Penal Nacional para ganarse la gracia de una detención preliminar o una prisión preventiva, situación que ha constituido el ingrediente social de más de una estrategia de defensa técnica legal para argumentar la figura de “persecución política”.

El sistema de justicia, representado por el Poder Judicial y el Ministerio Publico, por citar a algunos de sus integrantes, según destacados juristas, hizo uso y abuso de la aplicación de la categoría de “organización criminal”. Esta situación ha afectado la condición y proyección política de los partidos más importantes y que tienen intereses en las elecciones presidenciales de 2021.

En lo que atañe al Poder Ejecutivo, desde el 2000 no experimentábamos la renuncia de un presidente de la República por actos de corrupción. Pedro Pablo Kuczynski terminó encargando la Presidencia de la República al primer vicepresidente Martín Vizcarra Cornejo, personaje regional no afiliado a Peruanos por el Kambio (PPK) y consecuentemente ajeno al primer anillo de poder del exmandatario.

Resultados del referéndum le dieron en la yema del gusto al presidente 

Situación singular que ha originado la implementación de un ejercicio presidencial sin bancada oficialista, condición que, al parecer, trae sin cuidado al mandatario, en razón de contar con una superficial aprobación popular por encima del 60%.

El referéndum de Vizcarra lo ubicó como el ganador de la contienda Ejecutivo–Legislativo. Sin embargo, debió incluir otro tipo de preguntas, de mayor impacto social, trascendencia institucional y mayor remuneración política con miras al 2021.

De hecho, el grupo de poder económico que hoy da las órdenes en el Perú y que no necesariamente está vinculado expresamente con el presidente, ya está barajando y evaluando esta posibilidad de interpretación auténtica II: a mucha gente le hubiera gustado que se le consultara sobre la “pena de muerte para violadores y funcionarios públicos corruptos”. Sin temor a error de cálculo, hubiera sido la más aceptada y votada por el “SÍ”.

Vizcarra en 2019, debería aprovechar al máximo su arma mortífera, el referéndum, concepto que en primer lugar ha reemplazado el accionar conjunto de los 11 congresistas nativos e invitados de la bancada de PPK, y en segundo lugar lo ha empoderado indiscutiblemente frente a otros poderes del Estado y organismos constitucionales autónomos, como su crítico más severo.

Audios de la corrupción marcaron la agenda política del país

El mandatario, sencillamente, tendrá que privilegiar su figura como jefe de Estado más que como presidente de la República y titular del Poder Ejecutivo.

El Poder Judicial fue satanizado por la actuación de dos jueces: el supremo César Hinostroza y el superior Walter Ríos. Duberlí Rodríguez renunció a la Presidencia del Poder Judicial, en julio, y lo reemplazó provisionalmente Víctor Prado. Finalmente, la Sala Plena votó por José Lecaros como titular del PJ 2019 – 2020.

El hecho más notable y mediático fue la actuación de un juez penal de primera instancia, Richard Concepción Carhuancho, quien se encargó de protagonizar al “Prototipo de Juez Penal para el Bicentenario”. Puso tras las rejas a Ollanta Humala y Nadine Heredia, y si fuera poco a los propietarios de Graña y Montero, empresa vinculada al Club de la Construcción y la empresa brasileña Odebrecht.

El Ministerio Público, por su parte, fue personificado por los fiscales Rafael Vela y José Domingo Pérez, quienes no tuvieron reparos ni límites protocolares para defender su autonomía funcional y evitar interferencias políticas y del propio Ministerio Público.

Fiscales José Domingo Pérez y Rafael Vela quisieron pechar al Fiscal de la Nación

Llegaron inclusive a desafiar y retar públicamente al todopoderoso Fiscal de la Nación, sindicándolo como uno de los articuladores y operadores del crimen organizado. Pedro Gonzalo Chavarry ha reaccionado y decidió retirarlos del equipo especial Lava Jato.

La podredumbre política tocó fondo: el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM)  fue desactivado por la corrupción generalizada de sus miembros. Eran parte de una organización criminal que nombraba jueces y fiscales convenientes.

El referéndum dio como resultado la aprobación de una reforma constitucional para cambiar la conformación y funciones de la Junta Nacional de Justicia, entidad que reemplazará al colapsado CNM.

En lo que al Congreso de la República se refiere, la agrupación política Fuerza Popular diezmó sus propias fuerzas, su lideresa Keiko Sofía Fujimori Higuchi, está con prisión preventiva y ha interpuesto una apelación que viene siendo evaluada por el superior jerárquico judicial.

Daniel Salaverry busca marcar distancias con Keiko Fujimori y Fuerza Popular

Fuerza Popular ha puesto en evidencia una serie de enfrentamientos y desavenencias entre sus principales líderes. El presidente del Parlamento, Daniel Salaverry, ha manifestado su independencia en relación a las consignas partidarias.

Sin brújula y sin capitana de barco que los guíe, este movimiento buscará nuevos liderazgos ante el desmoronamiento de la dinastía Fujimori–Higuchi. El año ha terminado y nos ha mostrado sus mayores vulnerabilidades y deficiencias en la conducción del partido político más numeroso y más debilitado.

Iniciamos el 2019, con una mirada preocupante. Cualquier cosa puede suceder. El presidente Vizcarra ya encontró la fórmula para operar psicológicamente y menoscabar la voluntad de oposición de todas las agrupaciones políticas que traten de ponerle rocas en el camino. La suerte política está echada.

Oswaldo Zapata, coronel EP y doctor en Desarrollo y Seguridad Estratégica @OswaldoZapata

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