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GOBIERNO CONFIRMA QUE JOSÉ GRAÑA Y SUSANA DE LA PUENTE NO SON REQUERIDOS POR LA JUSTICIA

Empresario era el dueño de constructora que hizo millonarios negocios con Odebrecht. En tanto que la exembajadora fue sindicada por Jorge Barata de intermediar para que brasileños den dinero a campaña de PPK. Y no les pasa nada

Un documento elaborado por la actual superintendenta de Migraciones, Roxana del Águila, y que es llamado pomponamente la “lista de la corrupción” por la prensa alineada con el Ejecutivo, termina confirmando que no se ha dispuesto ninguna acción restrictiva contra el empresario José Graña y la exembajadora Susana de la Puente, pese a los indicios existentes.

En efecto, en el documento, publicado en el portal Utero.pe, no aparece bajo ningún concepto el nombre de De la Puente, quien fue sindicada meses atrás por el brasileño Jorge Barata como nexo entre la empresa Odebrecht y el partido peruanos por el Kambio (PPK), con el fin de recibir una “donación” de US$ 300 mil para la campaña electoral de 2011.

En “lista de corrupción” salen 45 nombres pero nninguna referencia a Graña y De la Puente

Pese a que en un inicio la Fiscalía anunció que investigaría a De la Puente, todo apunta a que no hay nada en marcha pues su nombre no aparece dentro de las personas con restricciones para salir del país. La referida persona está ligada al mundo de la banca y finanzas, y en el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski fue embajadora en Gran Bretaña.

Otro tanto pasa con el empresario José Graña, quien semanas atrás fue interrogado por el Ministerio Público pero ello no ha hecho cambiar en modo alguno su situación jurídica, pese a la enorme cantidad de evidencias que lo vinculan con las actividades ilegales de la empresa Odebrecht.

Graña, quien fuera mandamás de la constructora peruana Graña & Montero, y como tal se asoció con Odebrecht en multimillonarios proyectos de infraestructura, tampoco cuenta con medidas restrictivas dispuestas por la justicia peruana desde que hace meses saliera de la prisión preventiva.

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1 thought on “GOBIERNO CONFIRMA QUE JOSÉ GRAÑA Y SUSANA DE LA PUENTE NO SON REQUERIDOS POR LA JUSTICIA”

  1. COMUNISMO

    20 DE FEBRERO DE 2018

    La magia comunista

    Carlos Rodríguez Braun considera notable el esfuerzo de prestidigitación que ha sido y sigue siendo la propaganda comunista: antes se vendía el comunismo como el sistema que aportaba mayores beneficios económicos, luego se convirtió en aquel sistema que defendía derechos humanos, feminismo, y todo aquello que se masacró en donde se aplicó el comunismo.

    Por Carlos Rodríguez Braun

    Uno de los esfuerzos más notables de prestidigitación en el mundo de las ideas ha sido y sigue siendo la propaganda comunista. Lo primero que hicieron los comunistas fue insistir en que su sistema era mejor que el capitalismo, porque brindaba no solo libertades políticas sino beneficios económicos. En serio. Y, en serio, durante décadas numerosos intelectuales occidentales difundieron semejante patraña (puede verse: Paul Hollander, Los peregrinos políticos).

    Finalmente, y con increíble retraso, el camelo se reveló como tal, y se vio que el comunismo había sido lo contrario de lo que pregonaban sus epígonos: sistemáticamente se tradujo en dictadura política y miseria económica. Entonces, la estrategia cambió. Los comunistas se volvieron defensores de los derechos humanos, del feminismo, del medio ambiente, de los pueblos indígenas y de la democracia, es decir, de todos los objetivos que se ocuparon de masacrar en todos los países donde se aplicó el comunismo. Ese esfuerzo de engaño también tuvo éxito: mucha gente lo cree, igual que mucha gente cree que lo malo del comunismo es solo el estalinismo, o que el comunismo es bueno porque combatió al fascismo.

    Otro variante de la magia comunista es alegar, créase o no, que lo malo del comunismo es culpa del capitalismo: en serio, hablan de “capitalismo de Estado”. O aseguran que el comunismo, a pesar de sus innegables crímenes, sirvió para “suavizar el capitalismo” mediante la intervención del Estado, un camelo sin base alguna, precisamente porque dicha intervención no tuvo que ver con la protección del capitalismo sino con la usurpación política de la riqueza creada por empresarios y trabajadores.

    Cuando se les enfrenta a la realidad criminal en que se concretan sus ideas, y se rechaza la treta habitual de considerar al capitalismo solo en sus peores resultados, y al socialismo solo en sus mejores objetivos, los comunistas perpetran el arte supremo de la negación de la realidad: proclaman que los crímenes no fueron cometidos por comunistas. Un líder de la izquierda en España dijo que si un comunista era un asesino, entonces no era comunista. El blindaje tramposo es entrañable.

    Pero en los países comunistas no se aplicó el capitalismo sino el comunismo, porque se limitaron o extirparon la propiedad privada y los contratos voluntarios del mercado. Millones de trabajadores, por eso, murieron de hambre. La magia no puede ocultarlos. Intentarán atribuírselos al capitalismo, cuando fueron víctimas de políticas claramente anticapitalistas. El espectáculo continuará. ¡Ale hop!

    Este artículo fue publicado originalmente enLa Razón (España) el 16 de febrero de 2018.

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