EL PARTIDO DE “LOS BUENOS” CONTRA “LOS MALOS” EN EL PERÚ

En esta ocasión, el coronel Zapata ensaya cómo sería un encuentro de fútbol entre equipos armados por los "políticamente correctos", aunque la realidad golearía a todos

Según los buenos, el seleccionado nacional de los muchachos buenos es encabezado por el probo presidente Martín Vizcarra, capitán abanderado de este equipo de juego (negó igual que Kuczynski, que su empresa C & M Vizcarra, estuviera vinculada a Odebrecht y a Graña & Montero).

Lo acompañan César Villanueva (ex PCM de la pareja presidencial) del Sporting Ejecutivo, y Daniel Salaverry (ex miembro de la bancada de Fuerza Popular) del Deportivo Legislativo.

Los refuerzan -siempre en esta tesis de los buenos- Gustavo Gorriti del IDL Club, reserva moral del país (antes criticaba al juez Richard Concepción, y ahora lo defiende a capa y espada), César San Martín (brazo legal del caviarismo nacional, el de la sentencia adelantada a Alberto Fujimori, la llamadita al hermanito Walter Ríos para favorecer a su hermana, y de simples disculpas para zanjar el tráfico de influencias) y Richard Concepción Carhuancho del Atlético Judicial.

Expresidentes pueden conformar su equipo en esta comparativa futbolística

También juegan Zoraida Avalos (otrora defensora del fiscal Ramos Heredia), Pablo Sánchez y Hamilton Castro (su falta de iniciativa facilitó la fuga del corrupto Alejandro Toledo), Rafael Vela y José Domingo Pérez (según el “Vizcarrómetro”, héroes nacionales comparados a Grau y Bolognesi) del Alianza Atlético Fiscal; Walter Gutiérrez del Deportivo Defensorial, José Ugaz del Atlético ProÉtica (facturó de y sirvió a Fujimori) y Allan Wagner (cuya prima fue socia de PPK en cobros a Odebrecht).

Todos ellos están en la lista de espera para su canonización en El Vaticano.

La selección de los malos del Perú, propiedad de la transnacional Odebrecht, compró el pase de Alejandro Toledo por 35 millones de dólares, el de Pedro Pablo Kuczynski y Ollanta Humala, del legendario Palacio de Gobierno, por otro puñadito de millones.

Walter Ríos y César Hinostroza del Atlético Judicial; Gonzalo Chávarry y Alonso Peña Cabrera (incómodo para Pérez, por lo cual lo sacaron de la Jefatura de Cooperación Internacional) del Alianza Atlético Fiscal, y la Agrupación Política Fuerza Popular a quienes los buenos muchachos del Ministerio Público y Poder Judicial  etiquetaron como organización criminal.

Pablo Sánchez, exFiscal de la Nación, y su antiguo investigador Hamilton Castro

En el caso del Poder Judicial, insultan nuestra inteligencia, al querer fijarnos mentalmente que el juez Walter Ríos es el único juez superior corrupto y César Hinostroza el único vocal supremo en similar condición.

Un encuentro político deportivo sin precedentes de la liga sudamericana LAVAJATO se inició en 2018. El primer gol del año fue anotado por “Los malos del fútbol”, quienes con fuerte presión abrieron el score con la renuncia del back centro PPK, para ser reemplazado por un suplente de banca sin mayores pergaminos, el vicepresidente Vizcarra.

Los buenos igualan el marcador 1-1, al tirarse abajo el indulto del volante Fujimori, y voltean el marcador con el referéndum y una alta aprobación de la opinión pública.

Realmente, fue un tiro libre directo e impecable: 3-1 para los buenos con la formación de nuevas bancadas y la renuncia del congresista Salaverry y otros más disidentes de Fuerza Popular.

Lo ocurrido con policía Elvis Miranda es rememorado por el autor de esta columna

Los Malos descuentan. Chávarry termina el año dejando fuera a Vela y Pérez, pero comete en craso error estratégico: “recular la decisión”. Repone a los fiscales cesados y termina dando un paso al costado.

Sabía que saldría de todas maneras y lo óptimo hubiera sido que la fiscal Ávalos los repusiera. Los medios se han tranquilizado y en nombre de los “buenos” parecen venir ganando la contienda.

Pero esto queda atrás ante algo insólito, estupidez al 100%. El suboficial PNP Elvis Miranda Rojas, un valeroso efectivo del equipo de los verdaderos y auténticos buenos del Perú, por haber cumplido con su misión constitucional de proteger a la población, es víctima de una prisión preventiva solicitada por el equipo de los malos del Perú: un fiscal y un juez fuera de contexto y de la realidad en Piura.

En el Perú ya no se sabe quiénes son los buenos y quienes los malos.

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