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LIBRO SOBRE POETA-GUERRILLERO INCLUYE A “TESTIGO” SOBRE ODEBRECHT

Investigación acerca de Javier Heraud revela actos de Vargas Llosa, Belaunde, empresarios y hasta de un comunista que se volvió millonario y luego denunció cuentas bancarias en paraísos fiscales

La destacada periodista Jenny Zúñiga acaba de terminar “En los zapatos de Javier Heraud”, donde revela importantes detalles de la muerte del poeta-guerrillero, cuyas consecuencias –aunque usted no lo crea- llegaron incluso hasta el actual caso Lava Jato.

“Mi padre era fanático de su historia. Estuvo indignado de cómo lo mataron, y me decidí a desmentir muchas posverdades de lo que pasó realmente. Me fui a Madre de Dios, navegué el mismo río que él hace 56 años, y estuve en el mismo lugar de la muerte. El tiro de gracia no fue por un enfrentamiento con la Guardia Republicana, sino de un tal “Gringo” Troncoso, un empresario “notable” de ese departamento”, sostiene la investigadora.

Heraud murió el 15 de mayo de 1963, cuando ingresaba desde Bolivia con una columna del Ejército de Liberación Nacional, un grupo de jóvenes entrenados por el gobierno comunista de Cuba. En ese momento, la “revolución” era una ilusión para muchos, pero luego degeneró como dictadura, con movimientos que excedieron métodos guerrilleros y cometieron atroces crímenes, como los terroristas de Sendero Luminoso y el MRTA.

Representación de tiro fatal, y foto de empresario cazando

La historia oficial dice que esa noche, el poeta y seis compañeros suyos se enfrentaron a la Guardia Republicana, con saldo trágico para un policía y para el artista idealista. Fueron 19 impactos en el joven de 21 años, pero eso no era todo.

“Pérez Troncoso era dueño del hotel Wassabi, frente al río. El tiro que lo mata es desde el balcón del hotel, usando su rifle de cazador. Conversé con su hermana (de Heraud) Cecilia, y ella me dijo que estaban muy agobiados entonces, y por eso no reclamaron en este punto”, señala Zúñiga.

Parte de ese contingente del ELN era Alain Elías, quien quedó malherido, pero se recuperó, y llegó a ser entrevistado por nuestra colaboradora.

Alain Elías es testigo clave

“Alguien da el soplo. Cuando los registran en un hotel, llega allí la llamada de la Policía para que hagan tiempo para demorarlos, porque creían que allí estaba Hugo Blanco, quien estaba yendo al Cusco. Son tabúes y leyendas urbanas que me desmintió Alain. Parecía un tipo duro, pero cuando le mostré fotos de Heraud se quebró”, indica la autora del libro.

Pero acá se llega a la versión de una persona que no era poeta ni guerrillero, sino una especie de vándalo, mafioso y extorsionador, según una tesis dentro de la obra.

“Esconden unas cien armas de Bolivia de fabricación asiática y de Estados Unidos, Héctor Béjar y otros las ocultan debajo de un naranjal, pero sus testimonios apuntan a que Pedro Morote es el que se lleva las cosas y dinero de Javier. A los meses se compra un carro nuevo y años después aparece como dueño de La Palizada, un restaurante de moda en los 70 y 80. Descubrí que llegó a tener un patrimonio de 2 millones de soles en un momento”, revela.

Pedro Morote, personaje en la palestra ayer y hoy

“¿Testigo de cargo?”, fue la nota de Hildebrandt en sus trece respecto a Morote el 8 de octubre del 2016. Supuestamente, el exguerrillero sabía cómo Odebrecht, Andrade Gutiérrez y Graña y Montero habían desviado dinero a empresas situadas en Islas Vírgenes.

Sin embargo, la credibilidad del excamarada de Heraud no ha sido contundentemente demostrada.

“Hay información de que extorsiona en el caso Odebrecht. Dice que gana un premio de poesía de la Universidad de San Agustín, pero yo fui a averiguar y él no ha pasado por allí. Los indicios apuntan a que fue el topo del ELN. Hay guerrilleros con honor, y vándalos que se quedan con la plata. Me reuní con él, y le pregunté dónde estaban las pruebas de Odebrecht. Me dijo ‘anda a buscarlas’”, cuestiona Zúñiga.

En los años 60 se dejaron llevar por el ideal socialista

Otro punto que revela “En los zapatos de Javier Heraud”, es que el mismo día que moría Heraud el entonces joven candidato presidencial Fernando Belaunde Terry iba a dar un mitin, y horas antes llega hasta Madre de Dios Mario Vargas Llosa.

“Mario y Javier ya se conocían de Cuba, cuando el primero entrevista al segundo en el Hotel Riviera. Mario lo ha negado, pero hay varios testigos. Ahora, Mario aparece el día de la muerte. Nunca se reveló esto para evitar ligarlo con lo que le pasó a Javier ese día a poca distancia. Esa es parte de la posverdad que hay que aclarar”, manifiesta la escritora.

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