Opinión

LA FALSA REFORMA POLITICA DE LOS PARTIDOS

Luego de leer todos los proyectos impuestos por el gobierno, y detectar numerosos errores es estos, nuestro columnista Iván Oré confirma que estos no sirven para nada

Iván Oré Chávez es abogado. Premio I Concurso Investigación Convención Nacional Derecho Constitucional (CONADEC2003) Twitter: @realbiopolitica

Es muy fácil criticar las observaciones del Congreso al proyecto de reformas de partidos presentado por el gobierno de Martín Vizcarra. Y resulta más fácil si no sabe leer (analfabetos), o si sabiendo leer, no entienden lo que leen (alfabetos funcionales). Ya no sorprende de gente que votó en un referéndum el 2018 porque no haya parlamentarios y que los parlamentarios no se reelijan.

Toda una vergüenza que muestra gran ignorancia en comprensión lectora, que ahora tendrá que maquillarse mediante una “interpretación auténtica” haciendo de “traductores” de un voto emocional escasamente racional.

El Proyecto de Ley 04188/2018-PE, “Ley que modifica la Ley de organizaciones políticas, la Ley de elecciones regionales y la Ley orgánica de elecciones, sobre inscripción y cancelación de partidos políticos y organizaciones políticas regionales”, como la mayoría de proyectos del Poder Ejecutivo, carece de las más razonable lógica constitucional y del mínimo sentido común.

En su Artículo 3 propone cambiar los artículos 5, 7, 8, 13, 15, 16, 17 y 18 de la Ley 28094, en los siguientes términos (por motivos de espacio, mencionaremos las propuestas más “narniamente” garrafales):

“Articulo 5.- Requisitos para la inscripción de partidos políticos. La solicitud de registro de un partido político se efectúa en un solo acto y debe estar acompañada de: b) La relación de afiliados en número no menor del 0.075% de los ciudadanos que sufragaron en las últimas elecciones de carácter nacional, con la firma y el número del Documento Nacional de Identidad (DNI) de cada uno de estos”. Es decir, los partidos deben tener más de 14,063 de afiliados

“Artículo 13.- Cancelación de la inscripción 13.1 El Registro de Organizaciones Políticas, de oficio o a pedido de los personeros legales, cancela la inscripción de un partido político en los siguientes casos: Por no conseguir que al menos el 1.5% de los ciudadanos que sufragaron en las últimas elecciones de carácter nacional acudan a votar en sus elecciones internas. De existir alianzas entre partidos políticos, dicho porcentaje se elevará en 0.5% por cada partido adicional”.

Es decir por partido deben sufragar en internas al menos 281,269 ciudadanos, y si es una alianza de dos partidos este número asciende a 375,025 ciudadanos.

En otras palabras, según este brillante proyecto de ley, si consigues tu 0.075% de afiliados en el partido -número que denominaríamos algebraicamente como “x”- en las elecciones internas de tu partido deben votar 20 veces “x” si es partido único, 26 veces “x” si es alianza bipartita, y 40 veces “x” si es tripartita.

Y los votantes en elecciones internas no necesitan ser “internos” –afiliados-, solo “externos” al partido. ¿Votantes golondrinos movilizados por las ONG de izquierda?

Hace unos días, en Perú21, la “notable” Milagros Campos demuestra la desinformación de cierta prensa y la intención de los comisionados políticos del gobierno. Empieza con frases poéticas: “La democracia interna no debilita a los partidos. Nada los fortalece más que la movilización. Y es por eso que las elecciones internas deben ser periódicas para que así se revitalicen”.

En primer lugar, esto no es democracia interna, es infiltración de votos golondrinos de no afiliados en la dirección de los partidos. En segundo lugar, la movilización es la acción y efecto de movilizar, es decir poner en actividad o movimiento convocando o incorporando a filas ( filas, afiliación, para nada no afiliados), lo cual más suena a movilizaciones forzadas o manipuladas que se acostumbraban hacer en los totalitarismos comunistas.

En tercer lugar, el proyecto no modifica el artículo 9 de la ley de partidos que en su letra b) si menciona “El partido político debe tener por lo menos un órgano deliberativo en el que estén representados todos sus afiliados. La forma de elección, la duración, los plazos y las facultades de este órgano deben estar determinados en el Estatuto”. Es más, ni siquiera lo menciona aportando algo a la periodicidad de las elecciones internas.

La comisionada prosigue: “Un partido fuerte y estructurado no tiene por qué tener temor. La reforma se tumbaría a aquellas agrupaciones cascarón y de vientre de alquiler, que teniendo la marca encuentran a un aventurero y le ofrecen ser su candidato”.

Pero el proyecto no tiene relación con lo mencionado. La comisionada opta por un argumento emocional, el mismo que usan los izquierdosos para imponer la ideología de género en el Perú: “¿A que le tienen miedo?”. Desde que llevan un dialogo racional al terreno de las emociones ya me pongo a sospechar.

La reforma no trata de lo que menciona la comisionada, puesto que en ninguna parte modifica el artículo 19 (democracia interna) y el 23 (candidatos que postulen a cargos políticos sin participar en elección interna). Mucho menos modifica ni menciona el proyecto el artículo 24 de la ley que regula las “Modalidades de elección de candidatos”, que son las normas mantenidas intactas por la dizque reforma y a las cuales se debe la existencia de aventureros y vientres de alquiler políticos.

Por último, Campos dice: “Se plantea que la gente asista a votar y elegir al partido de su preferencia y asuman responsabilidad en la concepción de las listas”.

La comisionada está desconectada entre la reforma que su comisión propone y el objetivo que busca. No hay relación entre ambas. Si no se tiene el derecho que da el status de afiliado al partido político, ¿cómo va a tener la obligación y responsabilidad por elegir a los integrantes del órgano interno del partido al cual no pertenecen?

En conclusión, la supuesta reforma de partidos políticos, no es tal. No afecta ninguna de las normas que provocan los problemas que dicen solucionar: crisis de democracia interna, agrupaciones cascarón, vientres de alquiler y aventureros políticos.

Antes de comentar la reforma política, recomiendo leer los proyectos y entenderlos. Sólo así nos daremos cuenta que todo esto es una mera teatralización política para despistar del verdadero objetivo: un gobierno totalitario bajo una autócrata apoyado por la argolla oenegera-caviar.

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