MORADO ES EL NUEVO ROJO

Nuestra columnista The Pilot alerta sobre la ausencia de autocrítica en el Partido Morado, donde uno de sus principales dirigentes tiene pasado filoterrorista pero Julio Guzmán, Zenaida Solís o Daniel Mora no dicen ni pío

Por The Pilot
@TuitThePilot
(The Pilot es un personaje de ficción, sus dichos y comentarios no responden necesariamente a las opiniones de su autora)

¿A qué peñasco va mi Patria?, ¿Cuánto tiempo falta para caer a ese pozo sin final? Son preguntas que no puedo evitar hacerme al ver casos como el de Francisco Sagasti, un sujeto que, está más que documentado (así lo niegue o lo intente disfrazar), para una crónica del diario “El País” de la época, que, pidió autógrafo a los terroristas del MRTA, en su cautiverio como privilegiado “rehén”, durante la toma de la embajada de Japón en diciembre de 1996.

¿Este sujeto hoy postula al Congreso encabezando la lista de los morados de Guzmán y la ciudadanía no hace nada? ¿Qué nos pasa? ¿Acaso las víctimas asesinadas durante los años 80s y 90s por Sendero Luminoso y el MRTA, no valen nada?

No sé si para ustedes, pero para mí la vida de los miles de civiles asesinados por esas escorias comunistas, sí que valen y mucho. Son almas que partieron bajo el yugo insano y psicópata del marxismo. Y ni que decir, de los hombres caídos en combate, quienes ofrecieron voluntariamente sus vidas para librarnos de la barbarie.

A las “feministas”, recordarles que los terroristas, a su paso macabro, por los pueblos de nuestra sierra y selva, violaban y masacraban mujeres y niñas, como animales. Asesinatos y vejámenes en masa que no se pueden olvidar.

Repito, ¿qué nos pasa como sociedad? ¿Nos interesa más la boda de un pelotero, que lo que sucede en nuestras propias narices? Debemos sentir vergüenza, porque como sociedad, como colectivo, nos estamos degradando, pues sólo la miseria humana, es indolente y superficial ante una tragedia, que enluto y desangró durante tantos años a nuestro país. A su vez, para el enemigo, si no salimos de ese letargo, tendrá la mesa servida para volver.

Es evidente que Morado es el nuevo rojo, un morado muy extraño, pues proviene de la mezcla de un azul sionista internacional, con un rojo comunista recalcitrante. Entendamos entonces, que un cabeza de lista, tan impresentable, no puede estar allí por meras cuestiones del azar.

Sabemos que ese no es un partido, sino un cascarón, uno de los tantos cascarones que infectan la clase política: sin doctrina, ideario, sin ideología política. Simplemente, maquinaria borreguizadora, un “modus operandi” que corroe tanto a izquierdas como a derechas.

A pesar de esto, de lo grande y apabullante, que pueda ser ese aparato mediático y propagandístico neo-marxista, reciclándose bajo un nuevo color falso, no debemos olvidar que somos peruanos. Y que, si estamos aquí, vivos, respirando una mínima paz social, es por todos aquellos que se enfrentaron sin cuartel, al terrorismo en el pasado.

Nos corresponde, en reciprocidad, tener presente a las vidas perdidas, miles de campesinos de la clase obrera y militares patriotas. Toca despabilarnos, y grabarnos bien en el cerebro tres palabras: terrorismo nunca más. No sólo por las víctimas del pasado, sino porque también, ahí recae gran parte de nuestro futuro.

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