CIEN DÍAS DE SOLEDAD EN CUARENTENA

Por: Ernesto Bustamante

La epidemia de CoViD-19, causada por el virus SARS-Cov-2, es de naturaleza pandémica y azota todo el planeta desde inicios del 2020. El primer caso confirmado en el Perú fue detectado el 6 de marzo. Hace cien días se declaró un estado de emergencia que involucró una cuarentena nacional acompañada de un toque de queda; con horarios que fueron cambiando a lo largo del tiempo. Luego de 99 días ya se ha detectado en nuestro país 257,447 casos. Hoy Perú tiene una de las tasas de contagio y de fallecimientos más altas del mundo y la segunda en Latinoamérica.

Una epidemia se define como una enfermedad, generalmente de naturaleza infecciosa, que se caracteriza porque cada día hay más casos que el día previo. 

Este virus se distingue de otros en que es capaz de contagiar vía una persona recién infectada y que no presenta síntomas. Ello es en contraste con la epidemia de SARS-1 en 2002 -producida por un coronavirus primo del que produce CoViD-19- que solo causó 8,098 enfermos. El paciente infectado con SARS-1 solo podía contagiardesde la semana #2 luego de presentar síntomas. Para entonces, ya el paciente había hecho cama y salido de circulación de manera espontánea; es decir, había hecho autocuarentena. Una vez que se rastreó los contactos de los infectados que fueron detectados en función de sus propios síntomas, el virus salió solo de circulación -al no tener a quien infectar- y simplemente desapareció.

El CoViD-19, en contraste con SARS-1, es insidioso. El virus infecta a una persona y ésta desde el día #1 ya es capaz de infectar a otros, es decir contagiar. El infectado puede A) Nunca presentar síntomas (la mayoría de infectados), es decir ser asintomático, o B) Si fuera presintomático, los síntomas aparecen entre 2 a 10 días luego de la infección. En ambos casos, la persona infectada es capaz de contagiar a muchas otras. Esto hace que la enfermedad sea epidémica.

Para interrumpir la cadena de contagios, se requiere detectar tempranamente al infectado y aislarlo. Una vez confinado se debe rastrear sus contactos de las pasadas dos semanas para testearlos y luego aislar a los positivos resultantes, y así sucesivamente. Para realizar la detección temprana se requiere tener un método de diagnóstico que detecte el genoma del virus: esa es la prueba molecular (o RT-qPCR, por reacción en cadena de polimerasa inversa en tiempo real).

Lamentablemente, en el Perú se ha hecho una cantidad insuficiente y diminuta de pruebas moleculares. Más bien, se insistió en usar unas pruebas llamadas rápidas (porque el análisis per se es rápido) que no detectan el virus, como la prueba molecular, sino los anticuerpos que el organismo humano fabrica como respuesta al virus. Pero esta respuesta inmune demora; toma de 7 a 14 o 20 días luego de la infección. Ello resulta siendo una detección tardía e inservible en términos de su utilidad para hacer una identificación del infectado contagiante, que pueda permitir sacarlo de circulación.

El gobierno peruano aplicó un sistema drástico: Puso en cuarentena al 99% de la población del país. Solo dejófuera a los trabajadores de servicios esenciales (personal de salud, proveedores y transportistas de alimentos, policías, militares, bancarios, periodistas). Este método en Perú fue aplicado tempranamente en comparación con otros países (España, Italia, EEUU, etc.) que demoraron en su implementación. No obstante, no se aprovechó la cuarentena para hacer detección temprana en aquella población no aislada (la de servicios esenciales), lo que sí se hizo en los demás países del mundo, aunque con variada intensidad y distintos momentos. 

En el Perú, la cuarentena se instauró a mediados de marzo y no se aumentó el bajo nivel de pruebas moleculares, las que por demás no se concentraron en mercados, o personal esencial para cercar el virus, sino equivocadamente solo en personas con síntomas, lo que contradecía el propósito real de una prueba de detección temprana. 

Para complicar las cosas, desde el 6 de abril se empezó a usar una prueba serológica rápida (la que detecta anticuerpos) de procedencia china y sin permiso sanitario de origen. El método serológico usado no era Elisa o quimioluminiscencia (métodos más fiables) con suero sanguíneo sino uno más simple e inexacto, inmunocromatografía de flujo lateral con una gota de sangre capilar. Luego las autoridades del Ministerio de Salud empezaron a masificar el uso de estas pruebas serológicas rápidas y usar sus resultados para incluirlos en las estadísticas de casos confirmados diarios. Los demás países del mundo usaban solo las pruebas moleculares para llevar esta data, pero Perú, contra toda buena praxis científica y sentido común, mezcló los datos, siendo hoy las pruebas serológicas un 90% de las realizadas. 

Para complicar más todavía las cosas, no se tomó en cuenta el hecho de que la prueba serológica tiene un período ventana en que los anticuerpos aún no aparecen, y por ello arrojan falsos negativos si la muestra es tomada en los primeros 7 a 10 días luego de la infección. El Perú al 22 de junio registró 1’260,483 casos negativos, donde varias decenas o cientos de miles podrían ser falsos negativos; es decir, verdaderos positivos. En otras palabras, habría un severo subregistro de casos positivos. Esta hipótesis se fortalece cuando se toma en cuenta la cifra oficial de fallecidos por CoViD-19 con el registro de fallecidos en meses de abril, mayo y junio de años pasados que demuestra un exceso de muertes que pondría el número real de fallecidos por CoViD-19 en el orden de >21,000 (y no de 8,200, que es el dato oficial). Usando una letalidad de 2.8% es fácil calcular que el número real de casos positivos en el Perú se acercaría hoy -a los 100 días- a ser 700,000 personas.

Los casos positivos nuevos que ingresan a la estadística oficial son una mezcla de infectados reales (enfermos o no) pero contagiantes, pero también de exinfectados (sea que enfermaron o no) que quizá ya no son contagiantes.Aparte, hay un sesgo en el universo de pacientes examinados según cada tipo de prueba: Para tests de RT-qPCR se analizó en su gran mayoría a pacientes sintomáticos y para tests serológicos se analizó en su gran mayoría a pacientes asintomáticos. Además, las fechas de registro de los casos son la del anuncio oficial y no las de la toma de muestra.

Todo esto introduce una seria distorsión estadística en la información. La data debe ser un reflejo de la realidad. Si la data se pervierte, impediremos hacer un uso adecuado de sus gráficas, y otra información, para realizar proyecciones correctas que sean reflejo de la realidad.Sean estas mesetas, valles o picos.

Hace cien días, el 99% de la población del Perú entró en cuarentena a sus casas. La idea es que estemos fuera del alcance del virus. Quienes ingresaron a la cuarentena estando infectados con el virus, pues después de 20 días, ya no lo están más. Pero el virus está afuera, entre los que no hacen cuarentena o entre quienes la violan.

La cuarentena fue respetada estrictamente por la gran mayoría de los peruanos … pero solo hasta que se acabó el dinero para comprar alimentos. Y eso obligó a muchos a ir saliendo a buscar que ganar el pan de cada día. Esto ha ocurrido de manera escalonada no organizada y como consecuencia de la necesidad de comer; no ha sido un acto de irresponsabilidad de la población peruana, como el presidente Vizcarra y el ministro de Salud pretendieron implicar en repetidas ocasiones. Hoy la cuarentena continúa pero, como mucho en el Perú, es ya solo una formalidad pues en la práctica hace tiempo que ya no se cumple.

Cuando el presidente anunció la cuarentena pidió a la ciudadanía que saliera solo para comprar y que lo hiciera para cubrir 15 días de necesidades. Ello reflejó que en el gobierno no se tenía presente que la mayoría de los peruanos come con lo que se ganó el día previo y que carece de ahorros. Es más, un importante porcentaje de peruanos no posee una refrigeradora en casa. 

Fue otro gran error del gobierno el no asegurarse que los bonos alimentarios y canastas de víveres pudieran siquiera llegar a los más necesitados. Se armó un plan de entrega de bonos de unos 120 dólares que simplemente no funcionó. Lo peor es que la cobranza de los bonos se debía hacer presencialmente en los bancos, lo que ocasionó gigantescas aglomeraciones. Hasta hoy, luego de cien días, hay gente que sigue a la espera de cobrar su bono.

Se debió aprovechar la cuarentena para corretear y acorralar el virus entre los que no hacen cuarentena: ellos son los que brindan los servicios esenciales: el personal de salud, policías, militares, expendedores de alimentos, etc. Con ellos no funciona el distanciamiento social por la naturaleza de sus trabajos. Ellos son la actual población en riesgo para contagiarse y ser contagiantes. Ahora lo son también los que participan en aglomeraciones.

Se ha debido evitar que el virus se propague entre los miembros de estos grupos de personas. La manera debió ser realizarles pruebas moleculares para así identificar temprano al infectado, aislarlo del resto, hallar positivos entre sus contactos, y con ellos continuar el cerco sanitario. La prueba que se debe usar es la molecular, pues identifica al infectado un día después de su infección. Es importante aumentar la productividad de la realización de pruebas moleculares al máximo de capacidad. Se debió empezar antes; pero no es tarde. Aún se puede llegar a más de 15,000 tests moleculares por día. No es un tema de abastecimiento o disponibilidad mundial; es un problema de gestión.

Así hagamos 12 meses de cuarentena estricta, si no correteamos, acorralamos y eliminamos el virus que está hoy libre en la calle afectando a la población de riesgo, cuando salgamos, luego de cumplir la cuarentena, encontraremos que el virus sigue afuera esperando por nosotros.

Todo esto cobra mayor importancia ahora, ya con cien díasde cuarentena, pues la economía del país ya ha sufrido grandemente y el desempleo y quiebra de empresas es masivo. La economía informal reinició actividades precisamente de manera informal aunque con la dificultad que muchos de sus proveedores o clientes pertenecen a la esfera formal. Desde hace poco se ha empezado, por razones prácticas, a aliviarse y suspenderse la cuarentena y a reiniciarse las actividades económicas formales. 

El problema es que la aparición en circulación de millones de personas no contagiadas y susceptibles significará necesariamente un aumento de nuevos infectados. Si el sistema hospitalario ya está hoy desbordado, ese escenario será mucho más grave.

Con esa segunda ola, la meseta que se pueda alcanzarquedará en la historia pues la curva volverá a crecer exponencialmente en la búsqueda de otra meseta.

El presidente Vizcarra dijo hace poco más de un mes que él estaba muy contento y orgulloso respecto del alto número de pruebas que el Perú realizaba y que en ello era líder en Latinoamérica. No obstante, el ministro de Salud sigue hoy -en el día 100- repitiendo incomprensiblemente que el Perú es uno de los países que más tests ha realizado. El 90% de ellos son el tipo serológico, que arroja falsos negativos en su etapa temprana de infección; es decir, no se cuentan como positivos.

En realidad, en el Perú ya no es muy útil ahora saber cuántos nuevos positivos hay cada día pues el número de pruebas que se realiza por día fluctúa mucho y el 90% de ellas son del tipo serológico. La métrica debería ser, más bien, el porcentaje de positividad de los tests molecularesque se realice, sean pocos o muchos. La epidemia se habrá controlado cuando hayamos logrado que los casos positivos disminuyan progresivamente hasta ser aproximadamente un 5% del total de pruebas moleculares hechas.

Así se tendrá el control de la epidemia pues a ese nivel se podrá detectar y aislar a los infectados en el próximo rebrote. Para detectar temprano la infección, se debe usar la prueba molecular; para detección temprana del infectado, no sirve la serológica. La idea es detectar temprano al infectado para aislarlo y rastrear sus contactos. Los tests deben hacerse en zonas calientes (con alta concentración de infectados o donde aparezcan nuevos brotes) y complementarse con el rastreo telefónico de quienes tuvieron contacto con los infectados aislándolos para cortar cadena de contagio. 

Sin vacuna y a pesar de una reactivación económica realizada sin orden ni debido cumplimiento de medidas de bioseguridad, el diagnóstico molecular focalizado y un rastreo riguroso permitirán que tengamos varias olitas y no un tsunami.

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