DESCUIDO O INFILTRACIÓN – ANGEL ROMERO DIAZ, JUEZ SUPREMO

La pandemia no solo ha traído problemas en nuestra economía y salud, sino también en el aspecto educativo. En efecto, con la finalidad de evitar la propagación del corona virus, las autoridades del Ministerio de Educación dispusieron la impartición de clases, tanto a nivel primario, secundario y universitarios, dictadas de manera no presencial y a través de las distintas plataformas virtuales.
Hasta ahí todo bien, pero parece que omitieron desplegar los filtros necesarios para que se cumpla fielmente la curricula respectiva. La misma que obviamente está referida, no solamente a impartir los conocimientos que cada curso genera, sino también a inculcar valores éticos y/o morales que todo niño, joven o adolescente debe tener presente para que su formación no se distorsione con mensajes negativos o engañosos históricamente.
A qué viene la introducción. Un programa preparado por la Universidad San Martin de Porras y difundido por Televisión e Internet, que forma parte del material educativo “Tiempo para aprender” dirigido a alumnos del quinto de secundaria, presento una historia sobre la presencia de la banda criminal de sendero luminoso señalando que su líder era una suerte de Quijote, personaje central de la obra de Miguel de Cervantes Saavedra.
Comparar al genocida Abimael Guzmán con el Quijote, no solo es un insulto a la inteligencia, sino además contiene una evidente apología del terrorismo.
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha escribe la inicial vida del pobre Alonso Quijano, que de tanto leer libros sobre caballería termina loco, y creyéndose un caballero andante se autonombra don Quijote de la Mancha. Tenía, en su locura, la intención de ayudar a los pobres y desfavorecidos. Quería ser un filántropo. Pero acaso la violencia, fue su regla. No, sus aventuras cuentan de una serie de sagaces ideas para solucionar los conflictos que sus aventuras generaban. Algunas veces utilizaba su espada para luchar contra los molinos de viento, sin escuchar a su buen Sancho Panza que las aspas no eran humanos gigantes a quien se enfrentaba.
“La libertad Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que esconde la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”. Le inculcaba don Quijote a su escudero.
“No juzgues por las apariencias y trata por igual las dadivas del rico y las lágrimas del pobre. No des importancia a las ofensas que recibas y no dejes que tu pensamiento se nuble por culpa de aquello que te ofendió”.

“Si alguna vez tuerces la vara de la justicia que sea por exceso de generosidad y no de dureza. No castigues con palabras a quien ya has castigado con acciones. Y no seas víctima de tus pasiones, Sancho, porque ese error es el que finalmente se paga más caro”
Estos son los consejos que don Quijote daba a Sancho Panza, cuando por siete días asumió el cargo de gobernador de la Ínsula de Barataria.
Apreciaran apreciado lector, que don Quijote se valía de sabias enseñanzas para proclamar libertad y justicia, en ningún momento recomendó utilizar la violencia para lograr aquello que su ideal perseguía, ayudar a los pobre y desfavorecidos.
El genocida Abimael Guzmán si bien debe haber leído muchos libros, dada su condición de profesor universitario, sus efectos fueron tan nocivos que sus ideas de procurar un cambio en la política peruana, se basaban en la toma del poder por una violencia demencial. Ahí están las víctimas, repartidas en asesinatos de humildes campesinos que su único pecado era evitar ser despojados de sus alimentos que los criminales senderistas pretendían “confiscar”; los coches bombas y apagones que martirizaban a la población; Tarata en Miraflores, acaso fue un llamado al dialogo para democráticamente exponer ideas. No, fue un atentado terrorista que enluto a inocentes familias, realizado solo con el ánimo de atemorizar a la población para que por el miedo se identifiquen con las ideas terroristas del partido comunista que fundara Abimael Guzmán, sendero luminoso.
Impartir clases a jóvenes que desconocen lo ocurrido en los años 80, distorsionando la realidad en cuanto a la presencia de terroristas que se enfrentaban a un Estado de Derecho, convirtiéndolos en mansos políticos, es desconocer que se trataba de un grupo intolerante que solamente respetaban el “pensamiento único” que encarnaba Guzmán.
La Asociación de Oficiales Generales y Almirantes del Perú, que agrupa a los integrantes de nuestras fuerzas armadas que en defensa del Estado de Derecho lucho contra sendero luminoso, emitió un enérgico comunicado precisando que “este video, en forma abierta y manifiesta, considera a la figura del jefe de la organización terrorista sendero luminoso, Abimael Guzmán como líder de un grupo justiciero”. Obviamente el comunicado pone las cosas en su sitio, Guzmán no es ni ha sido un justiciero, es un vulgar delincuente terrorista que pretendió llegar al poder no dentro del espacio democrático propio de países civilizados, sino generando ríos de sangre y tragedia al Perú, y eso es lo que se tiene que divulgar y no distorsionar la realidad mediante “clases” que reflejan sin lugar a dudas una grosera infiltración de los rezagos de quienes, equivocadamente, se identifican con el pensamiento único, el cual solo trae terrorismo y muerte.
Llama la atención que las autoridades gubernamentales en sus apariciones públicas, no hayan protestado por lo ocurrido. La enseñanza es el pilar fundamental para el progreso de una Nación, no distorsionemos nuestra historia y levantemos nuestra voz de protesta cuando ello ocurra, de lo contrario seremos

cómplices del resurgimiento de ideas que arrastren al Perú, de nuevo, al caos y a la violencia.

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